viernes, 12 de diciembre de 2014

Amistad (por Daisaku Ikeda)

Creo que la amistad es la relación humana más genuina que somos capaces de tener. Ser comprendido y apreciado por lo que uno es, el ser humano sin adornos que llevamos por dentro, es una experiencia vital en la vida.

A lo largo de la vida, disfrutamos de la compañía de diferentes tipos de amigos. Los amigos de nuestra niñez a quienes apenas recordamos, los amigos de la escuela primaria, el "mejor amigo" durante la adolescencia, amigos que hacemos en el trabajo, amigos con los cuales compartimos buenos momentos, compañeros de tragos. A medida que nos hacemos mayores, un amigo con el cual compartimos una taza de te y una conversación.

En cualquier etapa de la vida, con cualquier tipo de amistad, ésta es una conexión pura entre dos personas, un vínculo de sinceridad compartida que no está afectada por cálculos de pérdida o ganancia.

En las amistades de la niñez, ninguno de los niños tiene suficiente madurez como para apreciar profundamente a otra persona. Sin embargo, durante la adolescencia, tener un amigo, creer en él y tratar de corresponder a su confianza y las promesas hechas, es realmente nuestra primera experiencia de retarnos a nosotros mismos y atesorar a otras personas.

Aún entre los 5,800 billones de personas que habitan este planeta, es muy raro encontrar amigos auténticos e incondicionales con los cuales puedas ser tú mismo y quienes entienden tus sentimientos y forma de pensar sin necesidad de palabras. Amistades tan valiosas pueden ser nutridas durante muchos años.

Siento que para las mujeres es especialmente importante no alejarse de sus amistades cercanas cuando se casan, o cuando ocurren cambios importantes en sus vidas. Con el transcurrir de los años, sus padres pueden morir, usted a lo mejor se separa de su pareja o puede que éste también muera. Este es el inevitable ritmo de la vida. Los hijos se independizan y abandonan el nido. En el transcurso de la vida, la sensación de soledad de una mujer puede aumentar.

Así que pienso que la clave para llevar una vida plena es tener aunque sea un auténtico amigo con el cual uno pueda hablar de cualquier cosa.

Podemos llorar por el dolor de un amigo y regocijarnos con su felicidad, y es éste compartir de emociones lo que nos abre al mundo y a otras personas. La base de la amistad es tener la generosidad de espíritu para respetar a aquellos cuyo carácter y personalidad difieran de los nuestros.

Son particularmente valiosas aquellas amistades que trascienden las barreras de raza, nacionalidad u otras diferencias. Recuerdo claramente haber leído en un libro escrito por Romain Rolland acerca de dos amigos, Christophe y Olivier, dos personajes marcadamente diferentes. Christophe es alemán y Olivier es francés. Christophe es fuerte y está lleno de vida mientras que Olivier físicamente es débil pero tiene mucha sensibilidad. A medida que su amistad crecía, los dos "se sorprendían de las cosas que descubrían el uno en el otro. Había tantas cosas que podían compartir..."

Christophe y Olivier debatían vigorosamente sobre las diferencias de sus respectivas sociedades y de las personas, acerca del arte, la libertad y humanidad. En este proceso hallaron un mundo totalmente nuevo.

Algunas veces ellos se desesperaban ya que no podían entenderse, pero aun así su amistad sobrevivió aun cuando Alemania y Francia estaban al borde de la guerra.

Creo firmemente que cuando podamos construir redes de amistades que se extiendan a través de las fronteras nacionales con una conciencia de que todos somos parte de la misma familia humana, entonces podremos sobrepasar todas las barreras étnicas y superar las diferencias religiosas. Finalmente, serán estos vínculos de amistad los que crearán un mundo pacífico.

Así que en el terreno personal ¿Cómo empezamos? Sencillamente, si nos armamos de coraje, abrimos nuestros corazones e iniciamos conversaciones genuinas con otras personas, pueden nacer amistades nuevas e inesperadas.

Hacer amistades y conservarlas depende de usted, no de la otra persona. Queda de su parte la actitud y la iniciativa. Las relaciones humanas son como un espejo. Así que si usted está pensando "sí solo tal persona fuese un poco más amable conmigo, yo podría hablar con él sobre cualquier cosa" y quizás esa persona esté pensando "sí solo el se abriera un poco más conmigo, yo seria amable con él".

Si usted es sincero en sus relaciones con otros, tarde o temprano, de manera natural, se hallará rodeado de buenos amigos.Las personas que no tienen miedo de ser ellos mismos logran buenas amistades llenas de confianza.

La verdadera amistad conecta a individuos que tienen confianza en sí mismos y que comparten un vínculo común. De la misma manera, en una arboleda de bambúes, cada bambú crece independiente, derecho hacia el cielo. Sin embargo, en el suelo, fuera de la vista, sus raíces se conectan entre sí. Por otra parte, la amistad entre personas que carecen de un sentido claro en la vida tiende a estancarse o a ser dependiente. La amistad debería ser más que sentir agrado hacia alguien porque pasa mucho tiempo con nosotros o porque nos presta dinero o porque es amable con nosotros. La verdadera amistad implica un compromiso verdadero y requiere, por nuestra parte, que velemos y cuidemos a otra persona aunque esto a veces sea a costa de nuestro propio bienestar.

Es fácil encontrar malos amigos que reforzarán nuestras debilidades. Por el contrario, un amigo verdaderamente bueno es difícil de encontrar.

El señor Makiguchi, maestro de escuela primaria y fundador de la Soka Gakkai, decía que la amistad puede dividirse en tres tipos: Digamos que usted tiene un amigo que necesita una cierta cantidad de dinero, darle a su amigo el dinero que necesita es un acto de pequeño bien, mientras que ayudarlos a encontrar un trabajo es un acto de mediano bien. Sin embargo, si su amigo está en realidad sufriendo debido a una tendencia básica hacia la flojera, entonces, ayudarlo constantemente puede servir sólo para perpetuar sus hábitos negativos.

En este caso, la verdadera amistad consiste en ayudar a esa persona a cambiar su naturaleza perezosa que es la verdadera causa de su sufrimiento. Un amigo de verdad nos dice con frecuencia las cosas que no queremos oír, pero las cuales necesitamos para seguir adelante y crecer plenamente como seres humanos.

Un solo amigo verdadero puede enriquecer nuestras vidas el doble o el triple. Una persona con un amigo así nunca perderá el camino.