viernes, 12 de diciembre de 2014

Confucio

Los antiguos que deseaban hacer manifiesto el carácter más luminoso ínsito en la gente del mundo, se ponían primero a ordenar su vida nacional.
Para ordenar su vida nacional, regulaban primero su vida familiar.
A fin de mejorar su vida familiar, emprendían primero el cultivo de su vida personal.
Para cultivar su vida personal, se ponían primero a regular las intimas solicitudes de su corazón y clarificaban su voluntad queriendo y haciendo el bien sinceramente.
Para perfeccionar su voluntad, empezaban por aumentar sus conocimientos de los principios esenciales. Pues, el conocimiento es perfectible por medio de la investigación de “las cosas en su origen”.
Cuando se ha investigado la real naturaleza de las cosas, el conocimiento llega a su propia culminación.
Cuando el conocimiento ha culminado, la voluntad se hace perfecta y es sincera. Cuando la voluntad es sincera, los movimientos íntimos del corazón son serenados.
Cuando las pulsaciones del corazón se han aquietado, el hombre queda exento de defectos y ya es perfecta la vida personal.
Cuando se ha cultivado la perfecta vida personal, entonces ese hombre sereno regula la vida familiar.
Cuando ha sido regulada la vida familiar, se ordena por sí misma la vida nacional; y cuando la vida nacional se ha ordenado a sí misma, entonces se realiza en su integridad la Paz Mundial.
Desde el Monarca hasta el particular mas ínfimo y humilde, cada quien debe, ante todo perfeccionar a sí mismo.