jueves, 11 de diciembre de 2014

¿Estamos viviendo en un Universo simulado?


¿Estamos viviendo en un Universo simulado?

Esas cuestiones filosóficas sobre la naturaleza de la materia hacen su entrada en la experimentación física para descubrir lo que ahora nos parecen imposibilidades. Sin embargo, investigadores en la Universidad de Washington son hoy los primeros en indicar una posibilidad viable de demostrar que habitamos en el mundo de Neo, Morpheus y Trinity

Por Glenys Álvarez

(1) La especie humana probablemente se extinga antes de llegar a un escenario "posthumano".
(2) Es muy poco probable que cualquier civilización posthumana ejecute un gran número de simulaciones de su historia evolutiva.
(3) Estamos seguramente viviendo en una simulación computarizada.

Son los tres argumentos que propone el profesor Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, en su ensayo publicado en el 2003 que trata sobre el argumento de la simulación, en otras palabras, nuestra vida en la Matriz o ‘The Matrix’. Por supuesto, nos estamos adentrando en aguas algo filosóficas que se cuestionan la naturaleza de la realidad, sin embargo, más allá de lo interesante y divertido que es pensar en ello, es la primera vez que un equipo de investigadores asegura que es probable comenzar a probar su potencial, a buscar evidencias que afirmen o descarten probabilidades.

“La creencia de que existe una posibilidad significativa de que un día nos convertiremos en posthumanos que ejecutan simulaciones ancestrales es falsa, a menos que, actualmente, estemos viviendo en una simulación”, explica subrepticiamente el profesor Bostrom.
Ciertamente, esto es cosa de Neo. Sin embargo, investigadores en la Universidad de Washington aseguran que ya se puede comenzar a hacer experimentos para indagar señales que indiquen que vivimos en un Cosmos simulado. 

“Hay signaturas específicas que nos hablan de las limitaciones de recursos que posiblemente existan en las simulaciones actuales, así como en las simulaciones en un futuro lejano, como la huella de una red subyacente, si una es utilizada para modelar la continuidad del espaciotiempo”, explica Martin Savage, profesor de física de la Universidad de Washington.

Las supercomputadoras que realizan cálculos de cuántica cromodinámica de redes dividen, esencialmente, el espacio-tiempo en una cuadrícula de cuatro dimensiones. Esto permite que los investigadores examinen lo que se llama la fuerza nuclear fuerte, una de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza que une las partículas subatómicas llamadas quarks y gluones, en neutrones y protones dentro del núcleo de los átomos.

“En la actualidad, los superordenadores con la técnica cromodinámica pueden simular sólo una porción muy pequeña del universo, en la escala de la 100 billonésima parte de un metro, un poco más grande que el núcleo de un átomo”, dijo Martin Savage, profesor de física en la Universidad de Washington.

¿Qué piensan los simuladores?
Se piensa que el poder computacional sólo incrementará y que, eventualmente, las simulaciones más potentes serán capaces de modelar en la escala de una molécula, luego de una célula y después hasta de un ser humano. Pero no estamos cerca de ese camino ahora mismo, de hecho, hará falta una cantidad enorme de generaciones de simulaciones computacionales para poder simular aunque sea un pedacito del Universo conocido, sólo entonces podría indicarnos un poco sobre las limitaciones en los procesos físicos que indicarían que estamos viviendo en un modelo computacional.

Es como zambullirse en las asombrosas explicaciones sobre el origen del universo del filósofo Quentin Smith de la Universidad de Michigan quien explica en uno de sus ensayos que “la singularidad de la gran explosión en nuestro espacio temporal es la singularidad de un agujero negro en otro espacio temporal y este último espacio temporal tiene una singularidad de gran explosión que es la singularidad de un agujero negro en un tercer espacio temporal; y así ad infinitum. Esta hipótesis, yo argumento, explica la existencia, las condiciones iniciales y las constantes físicas básicas de nuestro Universo”.

De la misma forma, pensar en un universo simulado origina todo tipo de preguntas; la mayoría aún sin respuestas claras. Bostrom lo explica de la siguiente manera:

“Si nos encontramos en una simulación, ¿es posible que lo podamos saber con certeza? Si los simuladores no quieren que lo averigüemos, entonces, probablemente nunca lo sabremos. Pero si deciden revelarse a lo mejor te aparezcan como una de esas ventanitas tediosas que se abren frente a ti (pop-up) o te carguen o te “suban” (upload) a su mundo. Otro acontecimiento que nos permitiría concluir con un alto grado de confianza de que estamos en una simulación, es si alguna vez alcanzáramos el punto en que podemos ejecutar nuestras propias simulaciones. Si comenzamos a ejecutar simulaciones, sería una evidencia fuerte en contra de (1) y (2), lo que nos dejaría sólo con (3)”.

¿Es posible demostrarlo?
Muy difícil imaginarlo. De hecho, Savage y sus colegas Silas Beane, de la Universidad de New Hampshire y Zohreh Davoudi, también de Washington, son los primeros en sugerir que esta exótica idea pueda ser verificable. Ellos proponen que la señal podría aparecer como una limitación de la energía en los rayos cósmicos.

“Si conseguimos hacer las simulaciones lo suficientemente grandes, debería surgir algo así como nuestro universo”, dijo Savage. “En ese caso, sería cuestión de buscar una signatura con un análogo en las actuales simulaciones a pequeña escala”.

En un artículo que han publicado en arXiv, un archivo en línea para versiones previas de documentos científicos en diversos campos, incluyendo la física, dicen que los rayos cósmicos de alta energía no viajarían a lo largo de los bordes de la red en el modelo sino que se verían viajando diagonalmente. Tampoco interactuarían igualmente en todas las direcciones, como se esperaría que hicieran.

Si tal concepto resultara ser realidad, aumentaría también otras posibilidades. Por ejemplo, Davoudi sugiere que si nuestro universo es una simulación, entonces los que la dirigen podrían estar ejecutando otras simulaciones también, esencialmente creando otros universos paralelos al nuestro.

“La pregunta sería entonces, ¿podríamos comunicarnos con esos otros universos si se están ejecutando en la misma plataforma?”, expresó.


Más información en:
arXiv: http://arxiv.org/
El argumento de la simulación: http://www.simulation-argument.com/matrix.html
Universidad de Washington: http://www.washington.edu/



Esas cuestiones filosóficas sobre la naturaleza de la materia hacen su entrada en la experimentación física para descubrir lo que ahora nos parecen imposibilidades. Sin embargo, investigadores en la Universidad de Washington son hoy los primeros en indicar una posibilidad viable de demostrar que habitamos en el mundo de Neo, Morpheus y Trinity

Por Glenys Álvarez

(1) La especie humana probablemente se extinga antes de llegar a un escenario "posthumano".
(2) Es muy poco probable que cualquier civilización posthumana ejecute un gran número de simulaciones de su historia evolutiva.
(3) Estamos seguramente viviendo en una simulación computarizada.

Son los tres argumentos que propone el profesor Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, en su ensayo publicado en el 2003 que trata sobre el argumento de la simulación, en otras palabras, nuestra vida en la Matriz o ‘The Matrix’. Por supuesto, nos estamos adentrando en aguas algo filosóficas que se cuestionan la naturaleza de la realidad, sin embargo, más allá de lo interesante y divertido que es pensar en ello, es la primera vez que un equipo de investigadores asegura que es probable comenzar a probar su potencial, a buscar evidencias que afirmen o descarten probabilidades.

“La creencia de que existe una posibilidad significativa de que un día nos convertiremos en posthumanos que ejecutan simulaciones ancestrales es falsa, a menos que, actualmente, estemos viviendo en una simulación”, explica subrepticiamente el profesor Bostrom.
Ciertamente, esto es cosa de Neo. Sin embargo, investigadores en la Universidad de Washington aseguran que ya se puede comenzar a hacer experimentos para indagar señales que indiquen que vivimos en un Cosmos simulado.

“Hay signaturas específicas que nos hablan de las limitaciones de recursos que posiblemente existan en las simulaciones actuales, así como en las simulaciones en un futuro lejano, como la huella de una red subyacente, si una es utilizada para modelar la continuidad del espaciotiempo”, explica Martin Savage, profesor de física de la Universidad de Washington.

Las supercomputadoras que realizan cálculos de cuántica cromodinámica de redes dividen, esencialmente, el espacio-tiempo en una cuadrícula de cuatro dimensiones. Esto permite que los investigadores examinen lo que se llama la fuerza nuclear fuerte, una de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza que une las partículas subatómicas llamadas quarks y gluones, en neutrones y protones dentro del núcleo de los átomos.

“En la actualidad, los superordenadores con la técnica cromodinámica pueden simular sólo una porción muy pequeña del universo, en la escala de la 100 billonésima parte de un metro, un poco más grande que el núcleo de un átomo”, dijo Martin Savage, profesor de física en la Universidad de Washington.

¿Qué piensan los simuladores?
Se piensa que el poder computacional sólo incrementará y que, eventualmente, las simulaciones más potentes serán capaces de modelar en la escala de una molécula, luego de una célula y después hasta de un ser humano. Pero no estamos cerca de ese camino ahora mismo, de hecho, hará falta una cantidad enorme de generaciones de simulaciones computacionales para poder simular aunque sea un pedacito del Universo conocido, sólo entonces podría indicarnos un poco sobre las limitaciones en los procesos físicos que indicarían que estamos viviendo en un modelo computacional.

Es como zambullirse en las asombrosas explicaciones sobre el origen del universo del filósofo Quentin Smith de la Universidad de Michigan quien explica en uno de sus ensayos que “la singularidad de la gran explosión en nuestro espacio temporal es la singularidad de un agujero negro en otro espacio temporal y este último espacio temporal tiene una singularidad de gran explosión que es la singularidad de un agujero negro en un tercer espacio temporal; y así ad infinitum. Esta hipótesis, yo argumento, explica la existencia, las condiciones iniciales y las constantes físicas básicas de nuestro Universo”.

De la misma forma, pensar en un universo simulado origina todo tipo de preguntas; la mayoría aún sin respuestas claras. Bostrom lo explica de la siguiente manera:

“Si nos encontramos en una simulación, ¿es posible que lo podamos saber con certeza? Si los simuladores no quieren que lo averigüemos, entonces, probablemente nunca lo sabremos. Pero si deciden revelarse a lo mejor te aparezcan como una de esas ventanitas tediosas que se abren frente a ti (pop-up) o te carguen o te “suban” (upload) a su mundo. Otro acontecimiento que nos permitiría concluir con un alto grado de confianza de que estamos en una simulación, es si alguna vez alcanzáramos el punto en que podemos ejecutar nuestras propias simulaciones. Si comenzamos a ejecutar simulaciones, sería una evidencia fuerte en contra de (1) y (2), lo que nos dejaría sólo con (3)”.

¿Es posible demostrarlo?
Muy difícil imaginarlo. De hecho, Savage y sus colegas Silas Beane, de la Universidad de New Hampshire y Zohreh Davoudi, también de Washington, son los primeros en sugerir que esta exótica idea pueda ser verificable. Ellos proponen que la señal podría aparecer como una limitación de la energía en los rayos cósmicos.

“Si conseguimos hacer las simulaciones lo suficientemente grandes, debería surgir algo así como nuestro universo”, dijo Savage. “En ese caso, sería cuestión de buscar una signatura con un análogo en las actuales simulaciones a pequeña escala”.

En un artículo que han publicado en arXiv, un archivo en línea para versiones previas de documentos científicos en diversos campos, incluyendo la física, dicen que los rayos cósmicos de alta energía no viajarían a lo largo de los bordes de la red en el modelo sino que se verían viajando diagonalmente. Tampoco interactuarían igualmente en todas las direcciones, como se esperaría que hicieran.

Si tal concepto resultara ser realidad, aumentaría también otras posibilidades. Por ejemplo, Davoudi sugiere que si nuestro universo es una simulación, entonces los que la dirigen podrían estar ejecutando otras simulaciones también, esencialmente creando otros universos paralelos al nuestro.

“La pregunta sería entonces, ¿podríamos comunicarnos con esos otros universos si se están ejecutando en la misma plataforma?”, expresó.