miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Sentís que te partieron el corazón? Cuidado con el síndrome “del corazón roto”

¿Quién no ha pasado por la sensación de tener el corazón estrujado, como hecho un bollo… esa angustia que es como una patada karateca en el pecho? Porque perdimos a alguien, porque recibimos una noticia “bomba” o porque descubrimos (o nos lo hicieron saber) que el amor se había terminado…
Bueno, hay que estar atentos, porque ese dolor del corazón con forma “día de San Valentín” puede ser realmente físico, y afectar al otro corazón… al músculo, el que parece bofe de vaca con aurículas, ventrículos y un sin fin de términos fisiológicos. Se llama miocardiopatía Takotsubo o síndrome “del corazón roto” para los amigos. Quienes lo padecen son en un 90% mujeres, y lo provocan los desengaños amorosos y la desolación de las pérdidas de seres queridos. ¿El desamor mata? Parece que sí.
Los síntomas son similares a los de un infarto, dolor en el pecho y dificultad para respirar, por eso se dificulta diferenciarlo clínicamente de un infarto de miocardio, además apenas un 2% de los pacientes en esta instancia son quienes tienen el “corazón roto”.
Las noticias negativas generan alteraciones en las arterias pero en una situación límite pueden llegar a contraer impidiendo el paso de la sangre oxigenada, se libera gran cantidad de cortisol (la hormona del estrés) y el triple de adrenalina como durante un ataque al corazón.
Si bien los ataques cardíacos suelen ocurrir en invierno, el síndrome de corazón roto se da en los meses de primavera y verano, por eso se piensa que el síndrome tiene que ver con el músculo cardíaco y no con las arterias coronarias.
El trastorno parece deberse a un aumento en el nivel de hormonas relacionadas al estrés, como la adrenalina. Es el músculo cardíaco el que se resiente y debilita.
El dolor por la pérdida de un ser querido conduce a más estrés y también puede provocar el olvido o el desinterés por continuar con tratamientos médicos, aumentando los riesgos cardiovasculares. Todo ello hace que el duelo se convierta en un factor de riesgo, sobre todo entre las personas mayores de 60 años, tanto hombres como mujeres; de ahí que la frase de tener el “corazón roto” sea más literal.