viernes, 16 de enero de 2015

11 cosas estúpidas por las que te preocupas demasiado

1. De quién es la culpa
Imagina esto. Estas cuidando a dos niños. Quizás son tus propios hijos. Y están corriendo y empujándose y haciendo las cosas molestas que usualmente hacen los niños. De repente escuchas que algo se cae al suelo. Corres a la habitación y el jarrón súper sagrado de 5 billones de dólares que la abuela hizo con sus propias manos durante el holocausto se cayó de la mesa y se rompió en mil pedazos.
¿Qué sucede?
Los dos niños inmediatamente se apuntan mutuamente y se echan la culpa. Presentan sus casos. Empiezan a quejarse y a interrumpirse. Ahora, digamos que uno de ellos tiene una historia más verosímil. Digamos que uno de ellos es un pequeño idiota violento y algo te dice que probablemente es su culpa. ¿Qué haces?
Nada. O castigas a ambos, o nada.
Nada de esto cambia el hecho de que ambos estaban corriendo y siendo descuidados alrededor de objetos finos y preciosos. Nada de esto cambia el hecho de que, en teoría, ambos se estaban comportando de forma suficientemente negligente como para causar destrucción. Tampoco cambia el hecho de que el jarrón está roto y nunca volverá. Uno podría argumentar que es tu culpa por poner un objeto tan invaluable en un lugar vulnerable cerca de niños (idiota).
Pasamos mucho de nuestro tiempo buscando el culpable de las cosas, cuando ni siquiera importa. Pides salmón en un restaurante elegante y está crudo y es molesto. Quieres culpar al chef por lo que llamas al gerente y te descargas. Pero quién sabe, quizás el salmón lo preparó el sous chef, o el propio gerente no guardó el salmón de forma correcta la noche anterior. O quizás tienen un proveedor de mierda. O quizás a un mal sistema de comunicación en el restaurante y los malentendidos son comunes y esto afecta cómo se prepara la comida.
Pero no, el chef apesta, que se pudra. Despídanlo.
Como humanos todos disfrutamos y necesitamos un chivo expiatorio. Ves esto más seguido en el gobierno. Un completo sistema burocrático podría estar mal, causando pérdidas continúas e ineficiencia. Entonces, ¿qué sucede? Algunas personas son culpadas y son despedidas mientras el sistema continúa. El público está satisfecho. Alguien es culpado y castigado, ¿así que todo debe estar bien? No.
Hay momentos en que es importante saber de quién es la culpa. Como al entablar una guerra bioquímica. O descubrir quién ensució el asiento del lavabo. Pero en la mayoría de los casos en nuestra vida, es una distracción intrascendente. Y está basada en gran parte en la gratificación del ego y poco en mejorar tu vida de hecho. Lo que está hecho, está hecho. Acéptalo y sigue adelante.

2. Chismes de celebridades
Estas personas no afectan tu vida directamente de ninguna manera. Tu obsesión y compromiso con ellos es peor que entretenimiento inofensivo, es una forma de vivir indirectamente a través de las idealizaciones de quien te gustaría ser, si solo no tuvieras tanto miedo de levantarte del sillón y hacer algo de verdad. Sí, lo dije.
O como Lil’Wayne dijo una vez, cuando le preguntaron si le preocupa que las personas lo ven como un modelo de vida: “si necesitas que un rapero te diga cómo vivir tu vida, entonces quizás no tienes vida.”

3. Celos en las relaciones
Muchas personas se vuelven celosas y posesivas en las relaciones. No les gusta que su pareja hable con otra persona, o que pase tiempo con miembros del sexo opuesto sin ellos. Algunas personas se vuelven incluso más locas. Se vuelven celosas de cosas que pasaron antes de conocer a su pareja. Se vuelven celosas sobre cosas que podrían pasar en el futuro. Incluso les da celos cosas que no pasaron pero que podrían haber sucedido.
Los celos sexuales es un gasto de energía y son tóxicos para tu relación.
Es muy simple: O confías en tu pareja o no.
Si confías en tu pareja, entonces no abras la boca. Si no confías en tu pareja, hazle un favor a todos y termina con esa persona.
“Bueno, ¿qué pasa si confío en ellos pero me mienten?”
Entonces confía que un día sabrás la verdad. Las personas deshonestas no pueden esconder su deshonestidad para siempre. Eventualmente saldrá a la superficie y será obvio. Y ese día, termina con ellos.
La peor parte de los celos es que empujan a tu pareja a cometer esas acciones que intentabas provenir que hicieran en primer lugar. Imagina que estás saliendo con alguien y está persona es locamente celosa. Sin importar lo que hagas te acusan de mentirles o hacer cosas a escondidas. Te acusan de coquetear con cualquier persona del sexo opuesto con la que hables o piensan que te estás acostando con 10 personas más.
¿Qué te impide ser infiel? O sea, si te van a gritar seas honesto o no. Aparentemente creen que eres una persona deshonesta sin importar lo que hagas, así que mejor obtienes los beneficios de ser deshonesto, ¿no? ¿Qué te impide ser infiel? No mucho.

4. Estar en lo correcto
Hay un viejo dicho que dice, “quien todo lo sabe, nada aprende.” Deja ir la necesidad de siempre estar en lo correcto. Esta es muy simple. ¿Cómo aprendes y perfeccionas y te conviertes en una mejor persona? Así es, equivocándote. Intenta equivocarte más seguido.
Además, nada es más molesto que alguien que discutirá hasta la muerte sobre algún detalle necio que finalmente no importa.

5. Intentar impresionar a los demás
Toma un momento para pensar en los tres momentos más vergonzosos que te han sucedido últimamente. Deja adivinar, al menos dos sucedieron mientras intentabas impresionar a alguien. Qué chistoso cómo pasa eso.
Intentar impresionar a otros es un rasgo humano natural. Todos queremos mostrar nuestra mejor cara. La razón para intentar impresionar a las personas raramente funciona bien porque los seres humanos están programados para mirar no solo el comportamiento superficial cuando juzgamos el carácter de otra persona, sino que también miramos sus intenciones y motivaciones para cada actitud. Así que puedes hacer algo genial, pero si lo haces porque estás inseguro y quieres agradar a los demás, las personas verán eso y te considerarán irritante. Por ejemplo: Bono de U2.
Es por esto que los competidores, las personas que toman lo que dijiste y te dicen cómo han hecho algo más grande o mejor que lo tuyo, son tan molestas. Están intentando impresionarnos, dominarnos, mostrar superioridad sobre nosotros. Y el hecho de que estén intentando ser superiores nos demuestra que no lo son.

6. Sentirse ofendido
Hay algunas personas en este mundo que parecen creer que tienen el derecho a nunca, jamás, sentirse ofendidos. Eso me vuelve loco. Parte de la libertad de expresión es que algunas personas, en algún momento, te molestarán o te ofenderán. Es parte de la vida. Y al menos que estés incitando a que las personas cometan actos de violencia, entonces no puedes realmente decirles que no lo hagan.
Sentirse ofendido es una opción. Es la diferencia entre molestarse por un insulto y simplemente reírse. Es la diferencia entre silenciar a alguien y simplemente reconocer que tienen valores distintos a los tuyos, incluso si esos valores están realmente jodidos.

8. El hecho que me salte el número 7 en esta lista
Supéralo.

9. Comprar un montón de cosas “elegantes”
Ya he escrito largamente acerca de cómo tener más posesiones puede limitar tu identidad y felicidad, y cómo la riqueza es determinada por la calidad de tus experiencias y no de tus bienes.
Pero miremos esto desde un punto de vista más práctico. ¿Cuál es el punto de comprar un montón de basura elegante? 1) Para impresionar a los demás 2) Para sentirte mejor contigo mismo.
Ya hemos hablado acerca de lo bien que resulta impresionar a los demás. (Spoiler: No muy bien.) Sin mencionar que también estás simultáneamente inspirando celos en los demás, lo que vuelve a las buenas personas en idiotas ¡Y entonces puede que te ofendas! Y eso no es bueno.
Pero miremos cómo sentirte mejor contigo mismo. Hay montículos de estudios sicológicos demostrando que el materialismo lleva a mayores tasas de depresión y menor felicidad en las personas.
Seguro, comprar ítems de lujo puede ser genial y agradable. Si tienes dinero para botar, no hay nada malo en eso. Pero formar tu identidad y autoestima en la calidad de tus posesiones y cómo se suman entre ellas es una batalla perdida. Incluso si ganas y tienes los mejores juguetes, pierdes.

10. Esperar en filas por 36 horas para comprar un nuevo producto el primer día
En serio, ¿no tienes nada mejor que hacer? Y si no, ¿no será eso un problema?
Anda a casa, el iPhone 5 estará ahí mañana.

11. Esconder tus defectos
Las personas se enamoran con bordes desparejos del otro. Paradójicamente, son nuestros defectos y vulnerabilidades los que nos hacen únicos y adorables para los demás. Mientras más dispuesto estés a revelar dónde quedas corto, más íntima será la relación que generes en tu vida personal, y más feliz y saludable serás a largo plazo.
Es realmente increíble cómo nuestra cultura fomenta más y más imitar un ideal imposible, una vasija vacía de perfección. De todas las personas, Mike Tyson dijo recientemente: “ser famoso no significa que eres exitoso.” Podrías reemplazar “famoso” en esa oración por “rico,” ”hermoso,” “popular,” “inteligente” o miles de otros adjetivos.
¿De dónde viene el éxito verdadero? Viene de sentirse satisfecho, no porque has alcanzo algún tipo de pináculo o un destino final de éxito, sino para sentirte satisfecho con ese proceso constante de mejora. Es reconocer que la vida está plagada de fallas y errores y apreciarlos tanto como los triunfos. Porque cuando aprecias tus defectos, dejan de tener poder sobre ti. En vez de tu debilidad se convierten en tu fortaleza. E irónicamente, atraerán a otras personas a ti como nunca antes.