sábado, 10 de enero de 2015

30 enseñanzas feministas para mi hija

Maureen Shaw, fundadora y editora en jefe de Sherights.com escribe esta carta de enseñanzas para su niña

Ser madre me ha hecho enfrentarme a más desafíos de los que alguna vez creí posibles, tanto como ser humano como paciencia limitada y como feminista. Lucho para criar a una hija en una sociedad repleta de violencia, violaciones, apologías, intentos de frustrar el acceso de las mujeres a atención médica, pagos desiguales, racismo, sexismo y un sinfín de otras enfermedades sociales.
Quiero que mi hija esté consciente de estas realidades y de que de la lucha aún cuando las batallas sean cuesta arriba sin que la venzan o reduzcan su potencial. Por eso, ¿qué es lo que debe hacer una madre que ama a su hija y que además es feminista? Escribir una lista de enseñanzas, por supuesto.

1. Ser mujer no es una discapacidad. Es un superpoder.

2. Siguiendo la misma línea, menstruar tampoco es una maldición. Te hace ser perfectamente calificada para crear y asegurar vida, si así lo deseas.

3. Hablando de elecciones, solo tú puedes/debes tomar tus propias decisiones sobre si/cuando querrás ser madre. Claro, me gustaría tener nietos algún día, pero si –y solo si– tú estás lista para ello.

4. Tus partes femeninas, si bien poderosas, no son lo que te definen. También tienes un cerebro, un sentido del humor y un millón de otras cualidades que te hacen ser genial.

5. El sexo también es para obtener placer. No es sólo para hacer bebés.

6. El sexo seguro es sexy. Y por seguro, no me refiero solamente a usar condones. Por seguro, me refiero a sexo consensuado, cómodo y emocionalmente seguro.

7. Nunca va a ser correcto juzgar a alguien basado en lo que percibes de su apariencia exterior o identidad –esto incluye color de piel, orientación sexual, identidad de género, capacidades físicas, etc.

8. El saber es poder. Lee, involucrarte en discursos poderosos, cuestiona a los que tienen el poder. Serás una mejor persona al hacer estas cosas.

9. Sé un aliado, no un Caballero Salvador. Escucha a los demás, y presta tu apoyo y compasión; no trates de “salvar” a nadie.

10. Entiende que cada persona tiene una historia y un pasado distinto a los demás, y que cada una de esas historias y pasado tienen valor.

11. La talla de tus vaqueros es sólo un número en una etiqueta. No define tu valor.

12. Tampoco lo hace la copa de tu sostén.

13. Ama tu cuerpo por lo que puede hacer, no por cómo se ve.

14. No me importa si un hombre te invita a la cena más cara de la historia –o te compra joyas, ropas, lo que sea. No le debes nada.

15. Ríe y sonríe tanto como puedas, incluso –de hecho, especialmente– frente a la adversidad.

16. Conoce tu valor financiero y apuesta por ti misma. Pide un aumento de sueldo, un mejor trabajo, liderar un proyecto; nadie más peleará por ti.

17. Apoya a otras chicas y mujeres, no las degrades o juzgues. Nos necesitamos las unas a las otras. Créeme.

18. Alza tu voz –pero nunca tus puños– para exigir justicia para ti y otros.

19. Vota. En serio, vota. Y no solo para las elecciones presidenciales, pero en las locales y estatales también.

20. Viaja cada vez que pueda. Incluso si físicamente es imposible viajar a un lugar lejano, lee sobre él. Mira documentales. Exponerte a otras culturas es de vital importancia para construir tolerancia y comprensión.

21. Usa tus privilegios (financieros, raciales, educacionales) para bien. Tienes recursos y una voz que, por varios motivos, será más fuerte que la de otros. Es tu deber usarla para ayudar a otros y así detener la opresión.

22. Tener ojos lindos o una cabellera sedosa es agradable. Pero no hay nada más hermosos que tener confianza en ti misma y ser apasionada.

23. No hay nada de malo en que te gusten las cosas que le gustan a tus amigos, si genuinamente te gustan también a ti. Pero no temas ir contra la corriente y apasionarte por algo que no sea popular o “genial.”

24. Nunca confundas acoso sexual o silbidos con elogios.

25. Sí significa lo siguiente: “Sí.”

26. El que seas mujer no significa que debas casarte o tener hijos. No es para todos, y eso está bien.

27. No pidas disculpas solo por disculparte. Las mujeres tienden decir “lo siento” por las cosas más pequeñas, por pararse en una esquina de un pasillo de supermercado cuando alguien quiere doblar ahí. Es molesto e innecesario.

28. No tengas miedo de ser “mandona.”

29. Ten tu propia cuenta bancaria. Tener independencia financiera es crucial para tu bienestar.

30. Esta es importante: nunca, nunca, nunca te vuelvas complaciente. Puede que tengas derecho a votar, a métodos anticonceptivos y la posibilidad de salir con quien tú quieras, pero no siempre será así. Las mujeres han peleado y muerto por estos derechos que en la actualidad tú disfrutas. Y tu generación tiene sus propias peleas que dar.