lunes, 12 de enero de 2015

8 situaciones en las que deberías mantener tu boca cerrada

¿Hay alguien intentando comenzar una discusión contigo? Aquí están los motivos porque el silencio vale oro.
El sicólogo Leon Seltzer te muestra las 8 circunstancias en las que es mejor no responder. Las reacciones impulsivas solo tienden a empeorar las situaciones de conflicto, y muchas veces, la gente solo dice cosas para provocar ciertas reacciones.

1. Si crees que ofenderás a alguien
Algunas personas son amables, leales, y comprensivos, pero también se ofenden con rapidez y reaccionan muy mal a la crítica. Otras personas son tan testarudas que les es virtualmente imposible el apreciar las cosas desde un punto de vista diferente al propio. Así que el decir algo que solo los hará sentir mal y que acentuará las diferencias entre ustedes es algo simplemente tonto. Si estos individuos dicen o hacen algo que te molesta, por lo general es mejor intentar pasarlo por alto e, internamente, encontrar una forma de lidiar con tus frustraciones inmediatas en vez de confrontarlas directamente.

2. Si es para herir sus sentimientos
Si quieres actuar de una forma más cortés, considerada  entonces ciertamente no querrás hacer un comentario innecesario sobre otra persona, como por ejemplo, “tu pelo no se ve para nada bien.” Incluso si ellos te piden de forma específica que comentes sobre su apariencia, lo único caritativo que puedes hacer es minimizar tu reacción sobre lo mal que se ve su cabello y enfocarte en las partes de su presentación personal sean mejores. Las mismas reglas se aplican cuando alguien ha dicho algo ingenuo, mal informado, auto contradictorio, etc. ¿Le haría daño a la persona –y a tu relación con ella– el simplemente decir las primeras palabras que se te vengan a la menta, sin considerar primero el impacto negativo que tu respuesta puede tener?
Mi consejo parece hacer eco al dicho “si no tienes nada agradable que decir, no digas nada.” Pero la reticencia a hablar para evitar herir los sentimientos de otro no se trata realmente de suprimir lo que crees de verdad –lo cual es algo que, generalmente, no recomiendo. Se trata de no responder a alguien de forma innecesaria, imprudente o fuerte si ha actuado de una forma que, en el momento, te ha hecho sentir incómodo.

3. Si te hará ver cerrado de mente, a la defensiva, o incluso cascarrabias
Si alguien te ofrece algo de crítica constructiva, es importante dejar tu ego de lado y evaluar de forma consciente la legitimidad de su punto de vista. En tales casos, es mucho mejor el permanecer en silencio, escuchar de forma atenta, y solo después responder (si es que decides responder). Ya sea que termines estando de acuerdo con su comentario poco favorable o no, aún sigue siendo lo mejor para ti el considerar, con tu mente abierta, su validez. Porque si bien es posible que no quieras escucharlos, lo que tengan que decirte puede ser potencialmente beneficial. Si no puedes resistir el impulso inmediato de defenderte a ti mismo, puedes estar perdiendo una valiosa oportunidad de aprender algo importante sobre ti mismo.

4. Si es para intensificar la ira de otra persona
Cuando alguien está demasiado enojado para escuchar racionalmente cualquier cosa que tengas que decir, es absolutamente inútil el responderles. Probablemente, cualquier respuesta será prematura y solo servirá para empeorar las cosas porque puede ser vista como una interrupción, como si no estuvieses escuchando o tomando a esa persona en serio. En esos casos –si no hay esperanza alguna de resolver la situación– es esencial el entregar tu atención completa y escuchar a esa persona y darle la oportunidad de que expresen su enojo por completo. Solo entonces estarán abiertos a escuchar tu punto de vista o interpretación contrastante.
También es esencial el evitar alguna reacción defensiva que probablemente solo aumentará la animosidad de la persona. Cuando te das cuenta de que la otra persona está claramente sobre reaccionando, lo mejor que puedes hacer es estar presente y enfocado en ellos, mirarlos directamente (no evitándolos), y escuchar atentamente a lo que te están diciendo de forma tan vehemente. De esa forma, optimizarás la probabilidad de que, al sentirse escuchados, eventualmente se calmarán. Entonces, y solo entonces, tendrá sentido el expresar –cautelosamente– tu perspectiva alternativa.
Además, es posible que también necesites calmarte a ti mismo durante esa confrontación. La persona puede estar diciendo cosas acusatorias que no sentirás solo exageradas, sino injustas y abusivas. El calmarte a ti mismo te ayudará a leer entre líneas y a tener una mejor idea de lo profundamente herida que se siente por algo que hiciste o dijiste.

5. Si intensificará tu propia ira
El escuchar a tu impulso de atacar a una persona que acaba de molestarte a ti solo exacerbará la situación. Las emociones –no solo la ira, sino que la ansiedad y la depresión– deben mantenerse en niveles moderados. Cuando comienzan a volverse muy pronunciadas, tu juicio puede verse seriamente comprometido y es posible que termines arrepintiéndote de tu reacción. Es mejor contener tu lengua y hacer lo que sea necesario para calmarte a ti mismo.
Simplemente resulta imposible el responder con buen juicio en circunstancias en las que te sientes tan perturbado que estas a punto de perder el control.

6. Si dará credibilidad a la visión degradante que una persona tiene de ti
No hay buenos motivos para responderle a alguien que tiene como motor principal el provocarte. Cuando otra persona ataca con malicia u hostilidad algo que dijiste o escribiste, el responder a su veneno verbal puede darle una poco merecida autoridad a sus palabras. Aquí se aplica la expresión “no dignificaré eso con una respuesta.”
La mayoría de las personas se darán cuenta de que evitaste reaccionar al comentario de otra persona, no porque lo que hayan dicho de ti sea cierto sino porque lo que han dicho claramente no merece una respuesta. Por ejemplo, personas anónimas en Internet solo pueden hacerte daño con tu consentimiento. Irónicamente, tu poder en esas situaciones yace en ignorarlos. En la mayoría de los casos, no estás obligado de ninguna manera a responder a crítica no constructiva y beligerante. Si alguien está atacándote de forma gratuita, no tiene sentido el intentar defenderte o atacarlo de vuelta. La mejor forma de solucionar el asunto es con el silencio, lo cual te deja en una posición mucho menos abierta a futuros comentarios negativos.

7. Si te lleva a interactuar con alguien cuya meta es hacerte caer en una trampa
Cuando alguien te deja carnadas para que entres en un duelo verbal que es imposible de ganar, probablemente es porque el tener esas discusiones polémicas alimenta un lado perverso de ellos. Si entras a ese ring, tienes asegurado un knock out. Tal como lo dijo Mark Twain, “Nunca discutas con gente estúpida. Te arrastrarán a su nivel y te ganarán con su experiencia.” Si alguien ya ha hecho que respondas y te está invitando a una segunda ronda, es sabio renunciar a esa pelea.

8. Si refuerza un comportamiento que debería ser cambiado
Para terminar en una dirección diferente, cuando los niños tienen berrinches, esta es su forma de obtener atención (aunque sea negativa) o de manipular una situación a su beneficio. Con pocas excepciones, típicamente es mejor no reaccionar a este tipo de comportamiento (tanto en pre escolares como en adultos) sino ignorarlo. Especialmente debido a que una respuesta activa puede, sin querer, fortalecer el impulso. Los niños necesitan aprender a lidiar con las inevitables frustraciones de la vida. Si el que actúen descontroladamente hace que llegues al punto de rendirte ante sus deseos, estás “enseñándoles” a actuar de una forma que maximice las probabilidades de obtener lo que quieren. Y eso es algo que difícilmente beneficioso para ti, o para ellos.