domingo, 11 de enero de 2015

No te limites a organizar tus cosas, ¡dedícate a no tener tantas!

Joshua Becker, blogger del popular sitio de la vida simple becomingminimalist.com nos recomienda dejar de tener tanta cosas para ser más felices.

“Tener menos es muchísimo más beneficioso que organizar más”
Somos una cultura que se está ahogando en sus propias posesiones. Siempre compramos más y más (festividades, cumpleaños, ofertas, necesidades) pero rara vez nos damos el tiempo de descartar lo que ya no necesitamos. Como resultado de lo anterior nuestras casas se llenan de cosas. Y, dado que creemos que la mejor solución es organizar ese desastre, buscamos cajas más grandes y mejores formas de ordenarlo todo. Pero el simple hecho de organizar nuestras cosas (sin botar nada) es sólo una solución momentánea. Por definición, el organizar nuestras pertenencias es un acto que debe repetirse una y otra vez, sin parar.
Organizar es básicamente reordenar. Y aunque puede que encontremos soluciones de almacenamiento hoy, para mañana ya deberemos estar buscando otras nuevas. Adicionalmente, cuando organizamos sin descartar nada nos encontramos con otros inconvenientes que rara vez son considerados, aquí por ejemplo:

1. No beneficia a nadie más
Las cosas que casi nunca usamos se van quedando en nuestros sótanos, áticos y garajes… incluso cuando algunos amigos las necesitan con desesperación.

2. No soluciona nuestras deudas
No aborda el problema de fondo que es que compramos muchas cosas. De hecho, el reordenar muchas veces nos sale más caro ya que debemos comprar cajas y contenedores para tener más espacio.

3. No apacigua nuestro deseo de tener más
El simple acto de meter nuestras cosas en cajas, recipientes de plástico o en closets extra no hace que no queramos más cosas. La cultura que tenemos de buscar la felicidad en lo que compramos no se ve dañada en lo más mínimo durante este proceso.

4. No nos lleva a evaluar nuestra vida
Si bien el reordenar nos mostrará las posesiones que tengamos no nos hará que las evaluemos –especialmente si sólo las estamos metiendo en cajas y sellándolas. Por otra parte, el descartar pertenencias nos fuerza a meditar y ponderar pasiones, valores y lo que es más importante en nuestras vidas.

5. Ayuda muy poco a fomentar otros cambios
La organización puede otorgarnos un cambio de actitud pero temporal. Dejamos un cuarto limpio y, consecuentemente, limpiamos nuestras mentes, pero muy raramente ayuda a que tengamos cambios importantes y permanentes en nuestra mentalidad. Nuestra casa es muy pequeña, ganamos muy poco y aun no encontramos el tiempo suficiente. Puede que hayamos reordenado nuestras cosas… pero no nuestras vidas.
Por otro lado, el acto de remover cosas de nuestra casa logra muchas de lis objetivos antes descritos. No es una solución temporal que debe repetirse. Es un acto permanente –una vez que descartamos un objeto este no volverá. Ya sea que re-vendamos, donemos a la caridad o se lo demo a un amigo siempre estaremos satisfaciendo una necesidad.
Cuando te enfrentes a la necesidad de organizar tu casa (y tu vida) desafíate a desechar las cosas que no necesites en tu casa. Libérate del peso extra de un modo definitivo. Pasa habitación por habitación con una bolsa. Ve qué tanto puedes donar. O ayúdate a ti mismo con tu deuda vendiendo estas cosas. No importa el modo siempre y cuando te deshagas de todo lo innecesario. Es mucho mejor no tener tantas cosas que tener que reorganizarlas para siempre.