lunes, 26 de enero de 2015

Una carta para las personas solteras esperando a ser amadas

Querido Tú,

Ser soltero no significa ser menos. Un soltero es un ser completo. Lo eres todo, ahora, en este momento. Uno es un número redondo, recuérdalo.
También recuerda que eres suficiente.
Estás completo.
Eres amado.
Está en camino. Esa persona. Puede no ser hoy, sin embargo. De hecho, probablemente no será hoy, ni siquiera mañana. Y así es exactamente como debe ser. No estás con la persona de tu vida porque todavía no tienes que encontrarla todavía. Va a pasar cuando pase. Pero ocurrirá.
No te sientes a esperar. No estés simplemente pasando el rato hasta que lleguen. Tú vales miles de sueños más que ese. Continúa, a toda velocidad, hacia adelante. Para ser maravilloso, para ser tú, para vivir. Porque esa persona querrá que tengas historias. Que seas a todo color sin ella, para que pueda distinguirte entre la multitud en blanco y negro.
Y luego, cuando finalmente se conozcan, habrá mucho que decir.
Necesitarán días, semanas, años, toda una vida para ponerse al día con todos los detalles que se han perdido. Y aún así no será suficiente. Guarda las historias para las noches en que no puedan dormir y las mañanas en las que murmuren entre los dos.
Aprecia tu estado de soltería. Lo que aprendas ahora te hará aún mejor para esa persona. Sé la persona que quieres encontrar, para que cuando la mezcla perfecta de suerte y causalidad explote en un romance que nunca habrías esperado, esa persona se maraville con tu coraje.
Estabas destinada a ir un poco más lejos por tu cuenta, sin ellos, para poder estar lista para el amor que venía hacia ti. No pienses, ni por un segundo, que esto podría no pasarte. No construyas ese tipo de energía a tu alrededor, porque entonces esa persona podría pasarte por el lado sin que tú la aprecies. Incluso la persona correcta puede no ver a través de esa nube de “en realidad no estoy buscando el amor”. Sí, si lo estás.
Reconócelo ante ti misma y luego en voz alta, ante otros. La felicidad atrae felicidad.
Y de repente, un día, esa persona aparecerá.