martes, 3 de febrero de 2015

Escribir te ayuda a ser feliz

Cuando escribes y te editas, te escuchas. Y también te vuelves honesto contigo mismo.
Algunas investigaciones sobre los beneficios de la escritura expresiva (escribir sobre uno mismo) han demostrado lo mucho que esta puede ayudar a las personas. Bien sea con problemas de ánimo, síntomas de enfermedades, y hasta para mejorar la memoria.
Todos tenemos una narrativa personal que le da forma a nuestra visión de mundo y a nosotros mismos. Sin embargo, a veces nuestra voz interna no es lo mejor. Escribir y luego editar nuestras propias historias nos ayuda a escuchar concretamente esa voz interior y también a cambiarla.
En uno de los primeros estudios realizados para estudiar la edición personal de historias, los investigadores reunieron a 40 estudiantes de la Universidad de Duke que tenían problemas con su rendimiento académico. Estos estudiantes no sólo estaban preocupados por sus notas, también se preguntaban si eran iguales en términos intelectuales a los otros estudiantes de su universidad.
Los estudiantes fueron divididos en grupos de intervención y de control. Los estudiantes en el grupo de intervención recibieron información que mostraba que es común que los estudiantes tengan problemas al principio de su educación universitaria. Vieron videos de estudiantes que hablaban como sus notas habían mejorado a medida que se habían acostumbrado a la universidad.
La meta era que estos estudiantes editaran su propia narrativa sobre la experiencia universitaria. En vez de pensar que su lugar no era la universidad, se les animó a pensar que sólo necesitaban tiempo para acostumbrarse.
Los resultados de este grupo, publicados en el Journal de Psicología Social y de la Personalidad fueron increíbles. A corto plazo, estos estudiantes comenzaron a sacar mejores notas. Sin embargo, los resultados a largo plazo eran los más impresionantes.
Los estudiantes que habían sido alentados a cambiar sus historias personas mejoraron sus promedios y tenían menos posibilidades de abandonar los estudios en los años siguientes que los alumnos que no recibieron ningún tipo de información. En el grupo de control, donde no se entregó ningún tipo de consejo sobre las notas, 20% de los alumnos abandonaron los estudios en un período de un año. Sin embargo, en el grupo de intervención, sólo 1 estudiante, o 5%, abandonó los estudios.
En otro estudio, investigadores de Stanford se centraron en estudiantes Afroamericanos que tenían problemas para acostumbrarse a la universidad. A algunos de estos estudiantes se les pidió escribir un ensayo o grabar un video donde hablaran sobre la vida universitaria para que fuera visto por otros estudiantes. Este estudio descubrió que los estudiantes que desarrollaban algún tipo de material tenían mejores notas en los meses siguientes que quienes formaban parte del grupo de control.
Otra investigación de escritura le pidió a parejas casadas que describieran algún conflicto que tuvieran como si fueran un observador neutral. De las 120 parejas, aquellas que exploraron sus problemas a través de la escritura demostraron una mejora mayor en términos de felicidad que quienes no escribían.
“Estas intervenciones de escritura pueden alejar a las personas de una actitud derrotista y hacerlas entrar en un ciclo optimista que se refuerza por sí mismo,” comentó Timothy D. Wilson, profesor de psicología en la Universidad de Virginia y director del estudio de Duke. “Escribir fuerza a las personas a reconstruir lo que los preocupa y encontrar un nuevo sentido en ello,” explicó.
En el Instituto de Desempeño Humano Johnson & Johnson, los entrenadores les piden a los clientes que identifiquen sus metas y que luego escriban porque no las han hecho realidad aún.
Una vez que los clientes han escrito sus historias, se les pide que reflexionen y que editen la narrativa para generar un escrito más honesto. Si bien el instituto no posee información a largo plazo, la intervención ha producido resultados anecdóticos.
En un ejemplo, una mujer llamada Siri inicialmente escribió que quería mejorar su estado físico, pero siendo quien mantenía a su familia tenía que trabajar muchas horas y ya se sentía culpable de pasar tanto tiempo lejos de sus hijos.
Cuando se le pidió editar, escribió una nueva historia, basándose en los mismos hechos pero desde un punto de vista más honesto: “La verdad es que no me gusta hacer ejercicio y no valoro mi salud lo demasiado. Uso mi trabajo y mis hijos como una excusa para mi falta de condición física.”
Cuando escribes y te editas, te escuchas. Y también aprendes a ser honesto contigo mismo.