sábado, 12 de diciembre de 2015

Una célebre activista vegana revela cómo su dieta le afectó la salud De Benito Kozman


En un drástico giro a su existencia y, sobre todo, a la imagen que proyectaba en las redes sociales, la célebre bloguera Jordan Younger tomó de decisión de criticar abiertamente la dieta que ella misma había ayudado a difundir y pasó a narrar las consecuencias nefastas que el estilo vegano habría traído para su organismo.Tomado de la página de Instagram de Jordan Younger
Tomado de la página de Instagram de Jordan Younger
Esta californiana de 25 años, conocida por su espacio titulado “La rubia vegana”, se hizo célebre gracias a sus consejos online y a las imágenes “saludables” que subía de manera asidua a Instagram.
Con más de 70.000 seguidores, Younger se convirtió entonces en una promotora del estilo vegano de alimentación, que propone la abolición de todas las carnes de nuestra dieta, con el objetivo de nutrirnos de manera saludable, y que hasta exige que no usemos ninguna prenda en nuestra vestimenta que provenga del mundo animal.
Sin embargo, no todo ocurría como ella misma lo relataba en sus post sobre el tema. De acuerdo con una entrevista concedida a New York Post, un tiempo después de estar llevando su severa dieta, la joven empezó a percibir cambios dramáticos en su organismo, falta de energía, caída del cabello y hasta la pérdida de la menstruación.
Fue entonces que pasó de ser una activa promotora de la dieta vegana a alguien que, sin dejar de comer lo más sano posible, ha incorporado otros alimentos como el pescado y el huevo, cuya valía para la salud humana quedó demostrado hace mucho tiempo.
Ahora, Jordan Younger acaba de publicar Breaking vegan, un libro en donde relata todos los sinsabores que el veganismo trajo a su cuerpo y a su espíritu.Tomado de la cuenta de Instagram de Jordan Younger.
Tomado de la cuenta de Instagram de Jordan Younger.
"Al principio fue una muy buena limpieza y desintoxicación –apunta la entrevistada-, y fue realmente estimulante notar que mis malestares digestivos desaparecían".
Pero otro escenario comenzó a importunar sus días y sus noches.
"Cuando mi madre y mi hermana venían a visitarme, no podía disfrutar una sola comida con ellas –recuerda-. Comía antes o después de verlas, porque tenía pánico de que la comida de los restaurantes me hiciera sentir como la mierda, y derribara todo mi elaborado sistema".
El listado de sus facturas en el mercado daba cuenta de su cambio radical: nada de alimentos fritos, ni de azúcar refinado; nada de gluten, ni de aderezos… Su obsesión se centraba en la supuesta limpieza interior de su organismo, sobre todo a base de jugos vegetales.Tomado de la página de Instagram de Jordan Younger
Tomado de la página de Instagram de Jordan Younger
"La obsesión por la dieta ocupaba todo mi tiempo, me impedía llevar una vida normal, con actividades sociales u otros intereses", declara ahora.
Sin embargo, según sus propias palabras, si acaso unos meses más tarde su organismo empezó a enviar señales: regresaron los trastornos estomacales, se cansaba fácilmente, ante cualquier esfuerzo físico, su piel se volvió frágil y hasta empezó a constatar que perdía el pelo a un número y una velocidad inusitados.
Tras haber perdido 12 kilos y con todos estos síntomas, entre los que se encontraba también la detención de su periodo menstrual, Younger terminó por alarmarse.Tomado de la página de Instagram de Jordan Younger
Tomado de la página de Instagram de Jordan Younger
La joven lo desconocía, pero estaba siendo víctima de la ortorexia, una patología que, según la Eating Disorders Association, consiste en la obsesión desenfrenada por la alimentación saludable, y que a todas luces deviene perniciosa para el ser humano, tanto orgánica como mentalmente.
Un buen día, Younger siguió el consejo de un amigo e ingirió algo de pescado. "Mi cuerpo me mostró que se moría de ganas de volver al ruedo", confiesa ahora.
Unos días más tarde, un médico le hizo saber que su cuerpo arrastraba una pobreza nutritiva alarmante y le aconsejó que incorporara huevo y pescado a su dieta diaria.
Como todo personaje medianamente público, Younger también tuvo que hacerle frente al escarnio digital de no pocos de sus seguidores, esos tantos y tantos veganos furibundos que habían creído en sus consejos sobre alimentación.
"Mi cuerpo trató de hablar conmigo durante muchos meses y yo no lo escuché –escribió la bloguera en su último post, en junio pasado-. Como resultado, sufrí una grave deficiencia de vitaminas y hormonas, y estuve fuera de mi propio control”.
Tras estas palabras, vino el anuncio de que dejaba paulatinamente la doctrina alimentaria que había predicado.
No faltaron los ofendidos. “¿Cómo alguien puede dejar de comer cadáveres y luego casualmente volver a comerlos?; eso es absolutamente alucinante", comentó uno de sus seguidores.
Ahora, con más experiencia sobre sí misma, Jordan Younger lleva un nuevo blog titulado "La rubia equilibrada", un espacio dedicado a una alimentación sana, rica, pero lejos de los fundamentalismos.
Tras haber perdido más de 1,000 seguidores, en estos momentos la joven y atractiva bloguera es seguida por más de 120.000 usuarios de las redes.
Además de huevo y pescado, de vez en cuando Younger se permite algo de pastas y hasta un trozo de carne.