sábado, 27 de febrero de 2016

Encuentro cercano del 2° tipo

Quiero contar lo más aproximado posible una experiencia que tuve hace 28 años. Fue tan alucinante que todavía no puedo olvidarla. Está impresa en mi memoria como una película.
Antes un pequeño paréntesis: buceando por la web encontré un relato de una testigo del mismo hecho, por lo que pude confirmar que fue real y la fecha aproximada de la cual no me acordaba.
Corría el 10 de diciembre de 1987, yo tenía entonces 10 años,  habían terminado la clases y estaba de vacaciones. Iba con mi papá de acompañante para su trabajo de plomero, esta vez le había tocado un servicio en la ciudad de La Calera. Cuando volvimos era de noche, aproximadamente las 22 hs.
Íbamos en al colectivo lleno así que estaba parada apoyada contra los asientos acolchados. Como a mí siempre me gusta ver el camino cuando viajo, me fijé en la ventana más próxima ubicada a mi derecha. el colectivo se había parado sobre el puente así como todo el tránsito.
 De pronto veo una cosa enorme que abarcaba todo el río, de orilla a orilla, flotando a unos metros a la altura del puente, con una extrañas luces cuadradas y con poca luz, casi amarillas, haciendo un sonido casi inaudible. Cuando se acerca al puente, se eleva para esquivarlo mientras que todo alrededor, las casas y el puente se quedan sin luz y los vehículos dejan de funcionar. Me fijo si alguien más ve esto, pero están todos durmiendo o mirando para otro lado, incluyendo a mi papá. Cuando me asomo al otro lado del colectivo, es decir la ventanilla izquierda, veo mejor de que se trata, es una enorme nave redonda y plana con una hilera de luces cuadradas en el medio, que sigue su curso sobre el río lenta y silenciosamente unos 50 mts. y de repente “prende” sus luces  y sale disparando hasta desaparecer, a una velocidad increíble que deja una estela de luz. Al segundo vuelve la luz y los autos funcionan de nuevo.
Cuando se lo conté a mi papá que estaba a mi lado y no vio nada, no me creyó. Hace poco encontré un testimonio de una mujer que se asomó a la ventana (que daba al río) por el corte repentino de luz y vio a la nave cuando se iluminaba y desaparecía en la noche.