jueves, 14 de abril de 2016

Cómo montar una empresa si dependes de tu salario actual

Una consulta que comúnmente me realizan es cómo iniciar una empresa cuando se depende del salario actual. Incluso, esta es una de las principales razones por la cual muchas personas prefieren seguir siendo empleados antes que arriesgarse a montar una empresa por cuenta propia. La supuesta “seguridad” de un salario fijo nos mantiene en una zona de confort de la cual es difícil salir.
Sería muy conveniente contar con el capital suficiente para lanzarte ya mismo dejando tu empleo, ¿verdad? Especialmente si tu empleo se ha convertido en una carga. Pero siendo realistas eso no pasa muchas veces. Quizá puedas disponer de una herencia, ahorros de varios años, inversiones, ayuda familiar o la posibilidad de pedir un crédito, ¿pero qué pasa cuando no es así? ¿Cómo empiezas cuando dependes de tu sueldo? ¿Qué haces, te quedas como estás? Claramente esa es una opción pero no la que tu quieres.
Es importante que sepas que tu situación es muy frecuente, la mayor parte de la gente no puede dejar su trabajo de un día para otro y empezar de cero. Todo conlleva una planificación y un tiempo, y ese tiempo dependerá de tus circunstancias, perseverancia y compromiso y del tipo de negocio que quieras. Y de hecho tener un sueldo es una ventaja.
Si este es tu caso estas son mis recomendaciones
1. Decide si realmente quieres establecerte por tu cuenta o no. Ya lo he dicho muchas veces, lo que de verdad importa es que te decidas y te comprometas. Sin eso, todo serán obstáculos que convertirás en excusas para no hacer nada.
2. Si decides que sí, que de verdad lo quieres, el siguiente paso es ser realista y analizar tu situación actual. Como mencioné hace poco no es lo mismo ir a Paris desde Barcelona que desde Boston, ni en tiempo ni en dinero. Así que tienes que saber desde donde partes. Con esto me refiero a qué recursos tienes (tiempo, dinero, contactos) y qué necesitas. Para esto un plan de negocios es importante para ser consciente de lo que realmente implica lo que quieres. No es lo mismo querer un negocio online que querer un despacho, por ejemplo. Una vez tengas esto claro entonces podrás decidir qué haces a continuación.
3. Empieza a dar pasos. Estas cosas no son fáciles, es un hecho y tardarás meses o incluso años en tener beneficios. Por ejemplo, puedes darte cuenta de que para realizar tu sueño necesitas una gran inversión económica que no tienes. En ese caso ¿qué opciones tienes? Depende de cada persona, pero está claro que o consigues un crédito o te pones a ahorrar cueste lo que cueste. Porque no siempre puedes hacer lo que quieres de inmediato, pero sí puedes empezar a prepararte para poder hacerlo algún día (pincha aquí para tuitear esta frase), aunque te desilusione que no pueda ser ahora mismo. Más vale tarde que nunca.
Eso sí, mi opinión personal es no endeudarte y empezar con lo que tienes. Así que es algo que tienes que querer mucho, tiene que ser realmente importante y especial para ti, y no basado sólo en ganar más dinero, porque si no te rendirás a la primera de cambio.
Yo, por ejemplo, no hice el curso de certificación de coaching nada más descubrirlo. Tardé un par de años en decidirme y empleé parte de mis ahorros. Si no hubiera tenido ahorros habría tenido que esperar más, buscar otro trabajo para conseguir el dinero o buscarme la vida, porque si quieres algo y te empeñas, al final lo consigues, aunque no sea ahora mismo claro.
4. No dejes tu trabajo de buenas a primeras. Tener un sueldo te quita mucha presión y evita que tomes decisiones desesperadas, aunque requiera un mayor sacrificio por tu parte compaginarlo todo. Pero ya sabes, nadie dijo que fuera fácil…
Lo que está claro es que cuando te decides empiezas a ser más consciente de las oportunidades: cursos, mentores, opciones que no habías considerado, contactos. Y que cuando quieres algo, los obstáculos son parte del camino y lo asumes. No verás a ningún emprendedor de éxito decir “como no tengo dinero ahora pues lo dejo”, “como no se por donde empezar pues no empiezo”, “como no tengo clientes el primer día pues esto no es para mi”. Así no llegarás a ninguna parte, tenlo claro.
Las cosas cuestan y no son fáciles, hay que ser realista. Si fuera fácil todo el mundo lo habría conseguido ya. Así que ya sabes: decide, planifica y haz lo que tengas que hacer. Puede ser contratar a una mentora que te evite errores, puede ser ahorrar y recortar gastos. No pretendas empezar de un día para otro si no tienes los recursos. Es como decir que ahora quieres ser médico y estar frustrada porque todavía no lo eres. Pues tendrás que hacer tu carrera y tus prácticas y pagar la universidad; y, si de verdad lo quieres, harás lo posible para conseguirlo y si no, seguirás quejándote y dejarás pasar el tiempo sin hacer nada. Como siempre, tu decides. Y ten claro que el tiempo va a pasar hagas lo que hagas, así que por qué no empezar a dar pasitos para ir acercándote a tu objetivo en lugar de seguir quejándote y echándole la culpa a la situación. Más vale empezar poco a poco que no hacer nada.