martes, 28 de febrero de 2017

El camino de la riqueza depende de vos ​​​- Mark Ford

En Nicaragua conocí a “E” y desde entonces él realiza todos los servicios de mantenimiento de mis propiedades en ese país. Ambos crecimos con nuestra relación: yo aprendí que es mucho mejor incentivar a alguien a conseguir sus objetivos y él aprendió el valor de crear riqueza de forma individual.
En promedio los nicaragüenses ganan alrededor US$ 90 por mes.
"E", mi jardinero en Nicaragua, gana alrededor de US$ 150 al mes en sueldos y otros US$ 50 en trabajos eventuales. En los EE.UU., “E” podría ganar esa misma cantidad mensual de US$ 200 pero en dos o tres días.
Esta disparidad de la indemnización es una de las razones por las que, a pesar de los peligros y dificultades, más de 300.000 personas tratan de entrar a escondidas en los Estados Unidos cada año. Todavía somos la tierra de la oportunidad para algunos.
“E” trabaja tan duro y tan hábilmente como "N", un joven norteamericano que hace el mismo trabajo para mí pero en mi casa en Florida. Sin embargo, “N” hace US$ 2.000 al mes y no US$ 200 como “E”.
Por supuesto, E sería "muy feliz" si yo duplicara o triplicara su sueldo. Un extra de cientos de dólares por mes, podría hacer una gran diferencia en su vida.
Por eso y para apoyarlo le di la oportunidad de realizar trabajo adicional de manutención en la casa.
Le dije que le seguiría pagando el salario acordado pero por los trabajos extra de mantenimiento le pagaría US$ 5 por hora, lo que significaba cuadruplicar su pago por hora.
Él estuvo a la altura del desafío. Comenzó a pintar paredes, ventanas y, a continuación, aprendió a cambiar los filtros de los aires acondicionados y tomó un pequeño curso sobre instalaciones eléctricas que le ha servido para incorporar ese conocimiento dentro de los servicios de mantenimiento que hace en mi casa.
Poco después, acordamos que nos cobrara por sus servicios y ya no por las horas trabajadas. Esto le dio a “E” la oportunidad de aprender a estimar su tiempo e incluso a negociar conmigo.
Hoy, él tiene un sustento económico que está muy por arriba del promedio nicaragüense y, lo que es mejor, lo consiguió con su propio esfuerzo.
No fue un regalo, y él lo sabe. Creo que por eso “E” ha tenido una actitud frente al dinero muy austera y planificada en el ámbito financiero: hace dos años construyó un pequeño almacén frente de su casa. Su esposa trabaja allí y este negocio le proporciona a su familia un segundo ingreso.
En su transformación de jardinero a empresario, “E” tuvo que enfrentar un obstáculo mayor que su escasez de habilidades.

“E” iba a la escuela durante los años sandinistas y se formó en base a dos ideas acerca de la riqueza:

- Toda persona tiene derecho a una participación igual de ella.

- Quienes tienen más que otros deberían renunciar a su riqueza.

Estas ideas ayudan a construir otras ideas como:

- "Es la responsabilidad de las personas más ricas compartir su dinero conmigo".

- "El gobierno tiene la responsabilidad de asegurarse de que se hace".

“E” se formó bajo esta lógica y por eso hace algunos años atrás ni siquiera se avergonzaba cuando intentaba pedirme dinero argumentando que necesitaba hacer reparaciones en su casa o para la fiesta de cumpleaños de su hija.
Él asumía que podía pedirlo y que yo se lo daría.
Y fue lo que hice. Lo que le hizo temporalmente feliz, pero dentro de unas semanas (incluso meses), comenzó a sentirse con derecho a estos regalos que le hacía. Me di cuenta de que al darle dinero yo le estaba dando una muy mala idea: que el camino hacia la riqueza era yo, su patrón. Él no quería tener más dinero, él quería tener mi dinero.
Vio el dinero entonces como algo estático y que la única manera de conseguir algo para sí mismo era obtenerlo de alguien más. Desde que me conoció basó su estrategia en las "101 maneras para que Morgan Ford me dé dinero".
Estoy muy orgulloso de decir que ya no me pide más dinero. Ahora él tiene otra idea acerca de cómo conseguirlo: ofreciendo sus servicios profesionales. Claro, yo todavía soy su cliente más grande, pero él ya tiene otros clientes y tiene su tienda para ingresos extra.
De joven tuve una transformación muy similar. Mi primer trabajo fue en un lavado de autos. Me pagaban US$ 1,25 por hora. Lo que aprendí de ese primer trabajo fue que no quería ser un empleado.
Las ideas equivocadas acerca de la riqueza no son exclusivas de los países comunistas. Existen en todos los países del mundo, incluido los Estados Unidos:

- Si usted piensa que tienen derecho a ser atendido por el gobierno, es probable que termine recibiendo las limosnas gubernamentales.

- Si usted piensa que todos los beneficios de una empresa deben ser distribuidos entre sus trabajadores, nunca podrá ser feliz con lo que usted gana.

Ninguna de las ideas anteriormente expuestas te hará rico. En realidad, lo que harán es dificultar su acceso a la riqueza.

¿Cuál es la lección?
Para mí, se trata de una oportunidad. En Nicaragua, uno de los países más pobres del mundo, “E” ha conseguido elevarse a sí mismo muy por encima de la pobreza y lo ha hecho cambiando su mentalidad sobre cómo se adquiere la riqueza.
“E” ha aprendido que el camino hacia la riqueza empieza por reconocer que ésta debe ser ganada. Es perfectamente entendible lamentarse por ser pobre porque no fue su culpa nacer en uno de los países más pobres de América. Pero no se lamentó y dejó de lado la culpa, la ira, la frustración y se puso manos a la obra.
“E” también supo que necesitaba adquirir valiosas habilidades financieras. Mediante el aprendizaje logró hacerse de un oficio como la carpintería y otros más que le permitieron cuadruplicar sus ingresos y, finalmente, iniciar su propio negocio en paralelo.

Superar la inercia
Si has estado haciendo el mismo trabajo y ganando el mismo dinero durante años, hay una buena probabilidad de que no estés haciendo nada para impulsar tu vida financiera hacia adelante.
Reconoce la inercia como tu enemigo y comenzarás a darte cuenta de que el progreso se hace cada vez más fácil con cada día de trabajo invertido.
Si la inercia es tu problema hay sólo una manera de superarla y es mediante la acción.
Pero la acción no ocurrirá hasta que decidas que nadie más que tú es responsable de tu éxito. Por eso comienza el día diciéndote las siguientes verdades:

- "Mis padres no me deben nada".

- "Mis hijos no me deben nada".

- "Mis amigos no me deben nada".

- "El mundo no me debe nada".

Saludos,

Mark.