jueves, 2 de marzo de 2017

Controla tus deudas- Mark Ford



No estoy diciendo que la deuda sea el peor camino. Hoy te quiero mostrar cómo la mala información frente a una deuda te puede salir muy caro. Además te presentaré dos preguntas que tienes que hacerte si estás a punto de endeudarte.
Tuve mi primer problema serio con la deuda cuando tenía 30 años.

Mi esposa, K, y yo alquilábamos un departamento en Washington, D.C. La propietaria se nos acercó para ofrecernos una oportunidad excitante: podíamos comprar el departamento por US$ 60.000 sin tener que pagar un anticipo.

Por tan sólo US$ 100 por mes más lo que ya estábamos pagando en concepto de alquiler, estaríamos pagando la hipoteca. Parecía una gran oportunidad, por lo que aceptamos.

Lo que compramos fue una hipoteca con amortización negativa por un lapso de tres años con una tasa de interés del 11%. Eso significaba que, cada tres años, pagaríamos US$ 19.800 en concepto de amortización de la deuda más los gastos de cierre del acuerdo por un total de US$ 3.000.

Estos gastos no fueron obvios para mí en ese momento. No nos dimos cuenta de lo que estaba pasando porque solo estábamos pagando mensualmente US$ 550. Fui muy tonto en aquel momento y no me pregunté: “¿Cuál es el costo de la deuda?”.

Cuando finalmente me di cuenta de lo que estaba sucediendo, intenté encontrar otro banco que me sacara de esta estafa. Pero ninguno lo haría. El contrato hipotecario que firmamos no estaba resguardado por el gobierno (Freddie Mac/Fannie May).

Sin el resguardo del gobierno, los bancos no querían otorgarme una hipoteca. Era muy riesgoso. Estábamos estancados. Ningún otro banco quería involucrarse.

Pensé que tener una propiedad nos ayudaría a amasar más dinero para nuestros años dorados.

Pero, en vez de hacernos más ricos, nuestro departamento soñado no fue más que oro falso.

Aprendí mucho sobre la deuda por esa experiencia. Aprendí que cuando los bancos facilitan los préstamos, no es porque seas una persona buena y te lo mereces. Aprendí que si puedes obtener un préstamo, incluso con una calificación crediticia baja (como el nuestro en ese momento), generalmente, hay una estafa.

Pero, lo más importante de todo, aprendí una lección que me ha ayudado a ahorrar millones de dólares por años: la deuda es peligrosa cuando no la comprendes.

Por favor, reconoce la distinción en esa última oración. No estoy diciendo que la deuda es inherentemente mala o peligrosa. Lo que es peligroso es no entender los costos, los términos y los riesgos de la deuda. En otras palabras, nuestra propia ignorancia sobre la deuda es lo que, a menudo, resulta ser desastroso.

A veces, la deuda es buena (vamos a escribir sobre este tema en ensayos futuros). Sin embargo, la deuda es buena solo luego de haberla comprendido en su totalidad. La mayoría de las personas no la entiende.

La necesidad de entender

Lo primero que tienes que hacer es reconocer que tu falta de conocimiento sobre la deuda te ha causado problemas financieros. De eso se va a tratar este ensayo.

Verás, yo no entendí lo que estaba firmando cuando compré mi primer departamento. Mi ignorancia me perjudicó. No pude salir del acuerdo del departamento hasta después de unos años, cuando fui lo suficientemente rico como para cancelar la deuda. Incluso, luego de calcular el valor del alquiler de vivir en ese departamento, el acuerdo me costó más de US$ 30.000 y no logré nada.

No estoy solo. Hay muchas personas que no entienden sus deudas. Este peligro se hizo muy evidente para mí cuando leí la investigación que realizó el equipo del Club para Generar Riqueza. Lo que descubrieron fue revelador.

Tomemos, por ejemplo, la caída inmobiliaria de 2008-2010 en los Estados Unidos. Muchas personas firmaron préstamos que no entendían en su totalidad.

Uno de ellos fue Richard Varno. Richard vendió su casa luego de haber perdido su trabajo. Pensó que se había librado de la deuda hipotecaria. Luego, recibió una llamada telefónica. Era el segundo acreedor hipotecario, pidiendo sus US$v25.000. No entendía nada.

Les dije, “La propiedad ya estaba libre de gravámenes’”, contó Varno. “Que yo sepa, no tengo nada que ver”. Bueno, él tenía algo que ver. Parte de su acuerdo hipotecario incluía una “promesa de pago” en el pagaré. Eso sigue cuando la garantía ya no está.

Vanessa Corey tampoco comprendía su deuda. Luego de un divorcio y una economía en receso, no podía mantener su hogar. En 2010, pensó que podía liberarse del pago de su hipoteca a través de una venta corta.

Al mirar estas dos historias más la mía, la verdad se hace más clara: las personas no entienden la deuda que adquieren.

Al hablar con "CNN Money" sobre el saldo de su hipoteca, luego de la venta corta, Vanessa dijo: “Yo tenía entendido que la deficiencia (la diferencia entre el valor de la hipoteca y el precio de venta) se suprimía”. No era así. Ella no entendió con exactitud los términos y las condiciones del acuerdo hipotecario. Terminó declarándose en quiebra.

Estas historias son muy comunes. Pero la deuda hipotecaria no es el único tipo de deuda que no se entiende. La deuda por préstamos estudiantiles tampoco se entiende.

En 2013, las deudas por préstamos estudiantiles en Estados Unidos superaron las deudas de tarjetas de crédito. Actualmente, el total de la deuda por préstamos estudiantiles supera los US$ 1.200 millones. Muchos ex estudiantes no entienden la deuda que firmaron.

Según un informe titulado “High Debt, Low Information”  (Mucha deuda, poca información) de la National Economic Research Associates, el 65% de los estudiantes “no comprendieron bien los préstamos estudiantiles o fueron sorprendidos por aspectos de ellos”. Casi el 20% de ellos declaró no entender los términos de la cancelación de la deuda, los pagos mensuales y las tasas de interés.


El costo oculto de la deuda

A cierto nivel rudimentario, todos entendemos que gastar dinero que no tenemos nos hace más pobres. Sin embargo, en nuestra vida diaria, muchos de nosotros nos endeudamos sin pensarlo mucho. Lo vemos como necesario. Compramos casas con ella, autos, barcos, juguetes e, incluso, nos vamos de vacaciones.

Mientras escribo esto, la deuda total de los consumidores es de US$ 51.651 por persona (según la Reserva Federal). El promedio de gastos con tarjeta de crédito es de US$ 15.191 por persona (según el sitio web Nerdwallet.com).

Lo que da miedo no es el monto que se adeuda, sino el costo total que no se ve (incluido los intereses) que se debe pagar. Es mucho más de lo que las personas se imaginan.

Voy a darte dos ejemplos.

Digamos que, como la mayoría de las personas, tienes el hábito de comprar cosas con tarjeta de crédito (lo hacen tanto en Estados Unidos como en Argentina).

Luego de un tiempo, te das cuenta de que has acumulado una deuda total de AR$ 20.000. Decides cortar tus tarjetas y pagar tu deuda. Puedes destinar AR$ 480 por mes para cancelarla. ¿Cuánto tiempo te llevará y cuánto te costará?

Te llevará unos 5 años cancelar la deuda de la tarjeta de crédito con un interés del 14,99%. El monto total va a ser de AR$ 28.419. De dicho monto, AR$ 8.419 corresponden al pago de intereses. Eso es casi un 50% más de lo que originalmente “gastaste”.

O tomemos el ejemplo de una casa cuyo valor es de US$ 250.000 y sacas un préstamo por US$ 220.000 con una tasa de interés del 5% a 30 años. Los pagos de la hipoteca son de US1.181 por mes (sin incluir los pagos que corresponden al seguro y los impuestos inmobiliarios).

Ahora, ¿cuánto te va a costar realmente esa casa, incluidos los intereses? Vas a terminar pagando US$ 425.166 por la casa. Más de la mitad de esa cifra —US$ 204.166— sólo en intereses. Ese es un gasto importante que reduce tu riqueza.

Por qué el problema de la deuda no desaparecerá

La pregunta que se me viene a la mente: Si es tan importante, ¿por qué las personas no comprenden mejor sus deudas?

La respuesta es simple. Porque la comunidad comercial (banqueros y fabricantes) no quieren que entiendas la deuda. El gobierno tampoco quiere que lo hagas. Estas instituciones quieren que te guste la deuda. Quieren que hagas uso de ella y que te endeudes porque es bueno para ellos.

Cuando firmas un préstamo hipotecario para comprar una casa o firmas un contrato de alquiler de un auto o usas las tarjetas de crédito para el pago de gastos, la comunidad comercial se beneficia. Los fabricantes ganan dinero vendiendo productos que puede que necesites o no. Los bancos ganan dinero con tu deuda.

Los principales medios de comunicación financiera rara vez hablan sobre los peligros de la deuda. Esto es así porque ganan dinero con las instituciones financieras y los fabricantes que publican en ellos.

El gobierno, en realidad, alienta a los ciudadanos a endeudarse. Esta fue la estrategia utilizada por la administración de Bush y la Reserva Federal para sacarnos de la recesión posterior al 11 de septiembre. Es el mismo esquema que el gobierno defiende hoy.

Dado que nadie está de tu lado para ayudarte a entender lo que es la deuda, ¿qué podés hacer.


Tus próximos pasos

Hazte las siguientes dos preguntas antes de comprar algo o de endeudarte:

1. “¿Cuánto cuesta?”

Ahora, quiero que le saques una copia a todas tus liquidaciones de deuda. Toma una copia de tu contrato hipotecario, de las cuotas del auto, tus resúmenes de tarjetas de crédito y tus contratos y cualquier documento que refleje préstamos personales, de negocios o estudiantiles.

Ahora, mira los documentos e identifica los términos de tus préstamos. ¿A cuánto ascienden los pagos? ¿Por cuántos meses? ¿Cuál es la tasa de interés que pagás?

Luego, quiero que identifiques cuánto vas a pagar de intereses durante toda la vida de los préstamos. Vas a entender el costo verdadero de tus deudas cuando hagas esto.

Si tienes problemas para descifrar algo en estos documentos, repásalos con un amigo, un miembro de la familia, un contador o con un abogado. Es importante que sepas lo que has firmado.
             
2. “¿Puedo pagarlo?”

Esta pregunta es un poco más difícil de responder, ya que depende de muchos factores.

Si estás en problemas por la gran deuda que no entiendes, piensa esto: puedes aprender, tal como yo lo hice. Decide hacer desaparecer tu ignorancia en lo que respecta a la deuda. Si la entiendes, puedes empezar el arduo trabajo de salir del pozo. Pero antes tienes que realizar el trabajo necesario para entender lo que la deuda te está costando. Si no comprendes tu deuda, vas a estar, por siempre, estancando en un pozo del que no podrás salir. No dejes que eso te pase.

Tienes que dar los pasos que se detallaron más arriba ahora mismo. Vas a entender, finalmente, el costo de la deuda. Luego, vas a estar listo para implementar la medida decisiva que te sacará de allí.