jueves, 2 de marzo de 2017

Diez verdades sobre la fruta

La fruta ¿buena o mala? Si te haces esta pregunta, es que necesitas saber muchas más cosas sobre la fruta. La fruta es una gran fuente de nutrientes, pero no vale todo. La fruta ha sido víctima de la simplificación, la generalización y la estupidez humana.
Preguntarse si la fruta es buena o mala es lo mismo que preguntarse si el agua es buena o mala. Depende de cómo y en qué cantidad.
Sin embargo, durante los últimos años, en los que nos contaron que las grasas eran el enemigo, las frutas se convirtieron en las heroínas de la historia. Había que comer más fruta, nos dijeron, lo cual hizo que mucha gente pensara que había barra libre. Cualquier cosa que tuviera fruta en la etiqueta era bueno, incluso la peor comida procesada. Conviene empezar a desterrar los mitos sobre la bondad de las frutas, y considerarlas como lo que son: comida.

1. Las frutas no son verduras

Cada vez que oigo “cinco piezas de fruta o verdura al día” tengo ganas de gritar, porque no son lo mismo. La fruta contiene mucha más azúcar, y el efecto que produce en tu cuerpo no es el mismo que la verdura, que contiene sobre todo celulosa y almidón.

2. Los zumos no son fruta

El zumo de fruta es el equivalente dietético a una coca cola: agua con azúcar. Un vaso de zumo contiene el azúcar de tres o cuatro piezas de fruta, pero nada de su fibra. El zumo también pierde rápidamente sus vitaminas. Hacer zumo es lo peor que puedes hacer con la fruta. Come fruta fresca y entera.

3. La fruta también engorda

Si comes mucha fruta, o si bebes zumos de fruta, estarás dando a tu cuerpo una gran cantidad de azúcar. Este exceso de azúcar se procesa en el hígado, que convierte la glucosa y la fructosa en triglicéridos, que a su vez viajarán por la sangre hasta almacenarse en forma de grasa en tu barriga y tus caderas.

4. No todas las frutas son iguales

Algunas frutas son más “concentradas” que otras. Un plátano tiene el doble de calorías que una naranja, y casi tres veces más azúcares. Sin embargo, la manzana, que parece ligera, tiene casi las mismas calorías (unas 100 kcal) y azúcares que el plátano. Cuando alguien dice “una pieza de fruta”, la siguiente pregunta es ¿qué tipo de fruta?

5. La fruta no es natural

Toda la fruta que compras en el supermercado pertenece a variedades domesticadas que no tienen nada que ver con las silvestres. Es decir, provienen de modificaciones genéticas realizadas por los seres humanos mediante selección e injertos a lo largo de miles de años. Las frutas silvestres contienen mucha menos azúcar y mucha más fibra, y algunas son incomibles.

6. Puedes conseguir vitaminas sin necesidad de fruta

Los pimientos tienen el doble de vitamina C que los kiwis, y el triple que las naranjas. Las vitaminas liposolubles como A y D se consiguen de los frutos secos, la carne y el pescado. Puedes prescindir de la fruta en tu dieta y no te pasará nada si lo compensas con otros alimentos.

7. Una dieta solo de fruta es una idea nefasta

La fruta tiene muchos nutrientes, pero no puede suministrarte todo lo que necesita tu cuerpo, especialmente aminoácidos esenciales (es decir, proteínas), vitaminas liposolubles, ácidos grasos esenciales, o suficientes calorías. Las llamadas “limpiezas” a base de fruta o zumos solo son formas de pasar hambre.

8. El azúcar de la fruta no es mejor

La mayor parte de las frutas contienen glucosa y fructosa a partes más o menos iguales. La sacarosa, o azúcar común es una molécula compuesta por una parte de glucosa y otra de fructosa, así que el efecto de los azúcares de la fruta en tu cuerpo es exactamente igual que el efecto del azúcar de mesa.

9. Las frutas deshidratadas son como caramelos

Las pasas, ciruelas y otras frutas secas tienen una concentración de azúcar mucho mayor. Es cierto que aportan fibra, pero en lo demás puedes pensar en ellas como pastillas de caramelo. Es mejor que consigas la fibra de la verdura o la fruta fresca.

10. Da igual cuándo comas la fruta, excepto cuando no da igual

La fruta no se digiere mejor ni peor en ningún momento del día, ni interfiere con la digestión de ningún alimento, ni afecta a tu sueño, ni se pudre en tu colon. Decir lo contrario es perpetuar mitos sin base científica. Sin embargo, tienes que considerar la fruta como un paquete de carbohidratos, y sí que importa cuándo comes carbohidratos: siempre es mejor por las mañanas y alrededor de tus horas de ejercicio