viernes, 31 de marzo de 2017

Distimia, la enfermedad desconocida que sufre más gente de la que piensas

La depresión es una de las enfermedades mentales más comunes y denostadas que existen, sobre todo porque aquellos que no la sufren o han sufrido tienen muchas dificultades para comprenderla.
Muchas personas creen que se trata de un intenso sentimiento de hastío o tristeza, etiquetados como “deprimidos” con demasiada ligereza. Algo que para quien sufre o ha sufrido depresión, resulta muy doloroso.
Por así decirlo, la depresión es el grado de mayor gravedad de esta enfermedad mental. Aquellos que no están profundamente hundidos en ella, sufren lo que se denomina: distimia.

Trastorno depresivo persistente
La distimia es un trastorno de carácter depresivo crónico, caracterizado por una baja autoestima y aparición de un estado de ánimo melancólico, triste y apesadumbrado, pero que no cumple todos los patrones diagnósticos de la depresión.
Comparte también muchos síntomas de la depresión, pero experimentados con menor intensidad. Por el contrario, la distimia puede sentirse durante más tiempo e, incluso, cronificarse. Se considera que este trastorno afecta a entre un 3 y 5% de la población mundial, apareciendo con el doble de frecuencia en mujeres que en hombres.
Según la Harvard Medical School, el principal síntoma es un sentimiento de tristeza, melancolía y de pesadumbre que persiste cada día durante al menos dos años. Otros síntomas pueden ser:
Trastornos alimentarios: inapetencia o ingesta compulsiva.
Trastornos del sueño: insomnio o hipersomnia.
Sensación de déficit de energía vital (astenia), cansancio injustificado, fatiga continua.
Trastornos de la memoria y la capacidad de concentración.
Baja autoestima, sentimiento de incapacidad, sentimiento de desesperanza, pesimismo.
Incapacidad para la toma de decisiones.
La distimia también requiere de diagnóstico y tratamiento por parte de un especialista. El problema es que al no ser tan intensa como la depresión, a menudo es confundida con rasgos de carácter y no es tomada en consideración por familiares y amigos, quienes sí suelen animar al paciente a buscar ayuda cuando sufre depresión severa. Quizás por ello, muchas personas con distimia conviven con el trastorno durante años sin ayuda médica.
A pesar de mejorar con tratamiento, es difícil que la distimia desaparezca totalmente. Sin embargo, y de no ser tratado se corre el riesgo de desarrollar una doble depresión, esto es que alguien con distimia desarrolle depresión mayor. Un problema que resulta de la combinación de ambos y que es mucho más complicado de tratar que si se diesen de forma individualizada.