lunes, 6 de marzo de 2017

El poder de la concentración - Mark Ford


¿Sos de las personas que se distraen por todo? O lo que es peor aún, ¿te excusás en tus múltiples tareas para perder el norte de lo que estás haciendo y terminás desperdiciando tus horas productivas? Acá te dejo unos consejos para que hagas de la concentración tu mejor aliada.
Lo primero: quiero que realicés un pequeño ejercicio.

Elegí una habitación silenciosa para sentarte.  Asegurate de vestir ropa holgada. Sentate derecho, pero no duro. Bajá los hombros, relajá los músculos de la cara. Terminá de leer esto y luego cerrá los ojos.
Poné la mente en blanco, no pensés en nada. Si se te cruza un pensamiento, observalo y dejalo ir.
Hacé esto todos los días por un minuto o dos y observá como mejora tu concentración y se relaja tu mente durante un período de tiempo.

¿Por qué la concentración?
Empecé a interesarme en este tema luego de hablar con una persona hace poco cuya pasión lo ponía en contacto con la juventud. Este hombre viaja por todo el país, realizando talleres en diferentes en escuelas y universidades. Su queja más grande era que a los jóvenes les cuesta prestar atención mucho tiempo. En otras palabras, “podés ponerles a Barack Obama adelante y aun así van a estar mirando sus teléfonos”.
Es algo que nos pasa a todos hoy en día. No importa cuán seria sea la tarea a realizar o cuán importante es la persona que tenemos adelante, los artefactos y la tecnología parecerían estar superándonos, y esto está provocando una disminución de nuestra capacidad de atención.

Los beneficios de mantenerse enfocado

Pero, ¿deberíamos dejar que nuestra concentración se deteriore? Claro que no, porque los beneficios superan por mucho a una mente distraída. Citando una línea de un blog: “Normalmente, los rayos del sol no prenden fuego en un papel, porque estos rayos se dispersan, pero si los rayos de sol se juntan en un papel con la ayuda de lentes, queman el papel enseguida”.
Así es el poder verdadero de la concentración. Cuando todas tus energías, pensamientos y esfuerzos están enfocados en una sola tarea, los resultados de ella serán los deseados o mejores. Tu trabajo y estudios serán más significativos y vos irás ganando excelencia en todo lo que hagas.


La concentración es fuerza de voluntad
Este estado mental es algo que tenemos que decidir hacer de manera consciente. Tenemos que esforzarnos a permanecer alejados de algunas cosas y hacer un esfuerzo por incluir otras en nuestras vidas diarias.
Algunas veces, hay que abstenerse de lo que estábamos acostumbrados... o sea que tenemos que agregar elementos más positivos.
Por ejemplo, si siempre trabajaste en un espacio con TV, ahora intentá trabajar desde una habitación que no tenga acceso ni a un control remoto.
De manera similar, si estás acostumbrado a mirar tu teléfono cada tanto, ponelo en silencio y lejos por un tiempo hasta terminar la tarea. Otro artefacto que molesta es la computadora misma. Si bien puede que sea tu modo de trabajar o estudiar, tiene muchas distracciones inherentes, como las múltiples pestañas que abrimos al mismo tiempo.
 Debo decir que a mí me pasa también, pero las sigo abriendo como recordatorios e intento volver a ellas solo cuando tengo tiempo libre. Así que navegá por Internet cuando necesités relajarte y no durante tus momentos más altos de productividad.


La concentración y tu ambiente
Se dice que no sólo el desorden virtual sino el real también reduce la concentración. Mantener la habitación en la que estás trabajando limpia y ordenada te ayudará a despejar la mente y enfocarte mejor.
Dejá de lado todo lo que no necesitás mientras trabajás. Ni siquiera dejes un libro que te pueda llamar la atención y desconcentrarte.
Una buena forma de mejorar la concentración es sentándote cerca de una ventana que da a la naturaleza. Los árboles, el océano, las flores y cualquier vista natural ayudan a la concentración y también calman la vista.
Así que elegí un área de tu casa o de tu oficina que dé al exterior, y cada vez que necesites hacer una pausa, mirá hacia afuera, en vez de meterte a Facebook.
Para una concentración más aguda, sólo necesitás elegir un lugar que tenga menos ruidos y sonidos ambientales.
Es difícil hacerlo en una ciudad grande, ya que las calles son ruidosas, pero podés elegir trabajar y estudiar en bibliotecas u otros lugares relativamente pacíficos que podás encontrar.


Ejercitar el enfoque deseado como un hábito diario
La concentración se construye día a día. Tenés que trabajar en ella y monitorearla todos los días como si fuera un régimen de ejercicios o una dieta. Es como un músculo que solo se torna más fuerte cuando lo flexionás.
Y como la mayoría de las actividades, se supone que la mañana es el mejor momento para aumentar la concentración. Trabajar hasta tarde por la noche tiende a ser menos efectivo, ya que la mente ya está fatigada.
Sin embargo, el tiempo puede diferir de persona a persona, así que identificá cuál es tu momento de mayor enfoque y cuál es el peor y programá tus actividades de manera acorde.
Además, optar por una dieta más liviana en vez de una pesada también te permite tener una mente alerta.
En el caso de las bebidas, tomar mucha agua es mejor que tomar más café o té, que son estimulantes temporales, pero un cuerpo hidratado también te permite rendir más. Dormir de manera regular como mínimo entre 7 y 8 horas también ayuda a la concentración.

Técnicas que podrías implementar
Además de tu dieta, los hábitos diarios, el poder de voluntad y el ambiente, también hay otras técnicas que se pueden aplicar de manera efectiva para mejorar el enfoque.
Una es la “la mente de dos minutos” en la cual observás el segundero de un reloj por dos minutos sin parar. Al principio puede ser difícil, pero luego de 21 días lo vas a hacer sin mover los ojos de tu muñeca.
Otra técnica es contar los pasos a medida que caminás. Esto hace que pienses en eso y tu mente no se disperse y piense en otras cosas.
Una herramienta que podés usar es bloquear activamente cualquier actividad externa que sentís que te pueda llegar a distraer. Un artículo de Sam Hom sugiere los siguiente: “Ponéte las manos en los ojos de tal forma que tengas una ‘visión de túnel’ y veas sólo tu libro. Colocá las manos en los lados de la cara para tapar lo que te rodea, para tenerlo, literalmente, ‘fuera de vista, fuera de tu mente’”.
Tomate un descanso cada tanto y, luego, volvé a enfocarte en la tarea, y lo que es más importante, completá una tarea primero y luego continuá con la siguiente.