martes, 28 de marzo de 2017

Terminá el día como un verdadero emprendedor

Motivado por el email de un suscriptor, hoy decidí tratar un tema importantísimo que muchos emprendedores, erróneamente, pasan por alto: el descanso.
Entre las decenas de emails que recibimos a diario a la casilla de Creando Negocios, hubo uno que me llamó mucho la atención.
Lo escribió una chica llamada Carla. Esta estudiante de medicina y emprendedora de 27 años me hizo una consulta bien concreta: “Me interesa mucho conocer los detalles de tu rutina de descanso. Yo lancé un negocio con una amiga y tengo algunas dificultades con el tema de la productividad y el descanso. Quisiera saber qué importancia le das a las últimas horas del día. Saludos, Carla”.
Esta suscriptora tocó un tema importante al que no se le suele prestar la atención que requiere: cómo cerrar el día de manera positiva y prepararse de manera óptima para el que viene.
Las últimas actividades que realizás antes de irte a la cama tienen un impacto significativo en tu ánimo y en tu energía para el día siguiente. Incluso condicionan la cantidad y la calidad de las horas que le dedicás al sueño. De hecho, nuestra salud física y mental depende de cómo descansemos.
años tuve el hábito de quedarme despierto hasta muy tarde, incluso con temas del trabajo. Pero al otro día me despertaba cansado y con la sensación de que el día de trabajo anterior, al que le había dedicado largas horas, no me había rendido lo suficiente.
Con el tiempo, me convencí de lo beneficioso de adquirir ciertos hábitos para mejorar mi energía, descansar mejor y hacer que mi día posterior fuera más productivo.
A continuación te detallo una lista de 6 actividades sencillas y relajantes que realizo desde hace años y que mejoraron mi tiempo de descanso y mi día laboral:

1. Armar una lista de tareas completa para el día siguiente
Como tal vez sepas si seguís mis columnas, yo soy un fiel “armador de listas”.
Empecé con este hábito cuando leí a Michael Kerr, un experto en negocios internacionales. Este estadounidense es autor de un libro llamado You Can´t Be Serious! Putting humor to work (¡No podés estar tan serio! Ponele humor a tu trabajo, sería la traducción en castellano).
Y luego comprobé que esta actividad estaba muy valorada por muchos de los referentes en negocios. Kerr decía lo siguiente: “Dejar la cabeza libre antes de ir a la cama es fundamental para muchas personas exitosas, ya que de esa manera, esos pensamientos no ocupan espacio a la hora de descansar.”
Hablar de este hábito como si fuera una ley científica podría ser un tanto complicado, pero lo concreto es que si armás pacientemente una lista de tareas para el día siguiente, podés disfrutar de una mayor tranquilidad al saber que reducís el margen de temas que te podrías olvidar mañana.

2. Pensar en lo que pasó durante el día
Cada día, al volver a mi casa desde la oficina, me tomo el tiempo de pensar en tres aspectos positivos a nivel profesional y personal de lo que hice durante la jornada.
Hace poco escuché que algunos coachs inspiracionales llamana esto “diario de gratitud”.
Yo la verdad es que no anoto estas acciones, pero me tomo el tiempo para reflexionar sobre ellas, porque me ayudan a concluir el día con una visión optimista, constructiva y motivadora, especialmente si estoy llevando a cabo algún desafío para el que preciso buena energía.

3. Leer al menos unos 15 minutos en la cama antes de dormir
Michael Kerr asegura que conoce una gran variedad de personas líderes en materia de negocios que directamente bloquean tiempo antes de irse a dormir para ponerse a leer, yendo al extremo de calificar ese ratito a la noche como un “tiempo no negociable” dentro de su apretada agenda diaria.
“Un profesional inteligente encuentra valor agregado en diferentes fuentes, que lo ayudarán a ser más creativo, completo y positivo con sus tareas y vidas.” sostiene Kerr en su libro.
Si estás complicado de tiempo, lo que te recomiendo es que reemplaces los minutos que dedicás ya acostado a leer los últimos twits y estados de Facebook a leer un capítulo por noche de novelas de ficción o, por qué no, libros de negocios. Notarás la diferencia en poco tiempo.

4. Olvidarse de lo negativo del día
Si atravesé situaciones negativas o poco felices en el día, que tal vez no pude manejar de la mejor manera, trato de olvidarme de ellas. No me ayudan en nada y sólo constituyen un estorbo.
A la mañana siguiente podré pensar en ellas si son relevantes o si es constructivo hacerlo. Pero no me las voy a llevar conmigo a la cama para generarme estrés y para sabotearme mi momento de descanso. Prefiero centrarme en los buenos momentos y en las situaciones que manejé correctamente.

5. Dormir una buena cantidad de horas
Descansar durante un tiempo insuficiente es peligroso para tu productividad y para tu bienestar en general. Puede afectarte en tu trabajo de diversas maneras, ya que estarás más irritable y menos concentrado, por una cuestión lógica: tu cuerpo no está descansando lo suficiente.
Entiendo que seas emprendedor o workaholic. Yo también lo soy y sé que a veces parece que las horas del día no alcanzan. Pero descansar es tan importante como ser productivo. De hecho, no serás productivo si no estás descansado.
Te confieso que a mí me cuesta. Con 4 hijos y una empresa, me cuesta acostarme temprano. Pero hago un esfuerzo y establezco un determinado horario cada día y trato de no pasarme, para descansar el máximo posible de horas.

6. Visualizar lo que será el día de mañana
Antes de acostarme pienso de manera positiva en lo que enfrentaré al día siguiente. Con optimismo, por supuesto, pienso cómo resolveré los proyectos, consultas y demás desafíos que tenga que resolver.
Cada persona tiene su manual y su manera de proceder. Pero insisto en que una actitud optimista al final del día te asegurará un buen descanso, que a su vez te dejará bien preparado para tu labor del día siguiente.