lunes, 8 de agosto de 2016

Pensamiento Positivo: aprenda a reírse de sí mismo

Se dice que reír es propio del Hombre y que es una característica indispensable para una existencia exitosa. Si bien es cierto que a todo el mundo le gusta reír, divertirse, salir, la risa también puede convertirse en burla.
¿Reírse de todo?
Esto coincide con otra pregunta que la gente se plantea a menudo: “¿Se puede reír de todo?” Podemos decir que “sí” y que “no”.
Se puede reír de todo en la medida que la risa no tiene límites y que todo puede provocar o prestarse a la risa, incluso sólo a sonreír.
El único límite a la risa es simple: cuando la risa sirve para rebajar, ridiculizar, hacer daño, humillar… entonces alcanza sus propios límites.
Una vez que hayamos definido esta frontera, que debería ser evidente, hay que saber si somos capaces de reírnos de nosotros mismos y entonces cuestionarnos.
De hecho, es fácil reírse de los demás, a menudo para burlarse de ellos pero también de manera amable, para rectificar algo en su manera de hablar o de actuar. Esto está al alcance de cada uno.
¿Reírse de sí mismo?
¡Pero lo más complicado es saber reírse de sí mismo! ¡Es un ejercicio difícil pero tan satisfactorio! Incluso diría que es una prueba de sabiduría y humildad.
Saber reírse de sí mismo es una manera de no tomarse en serio y de ver el lado positivo de la vida. Quiere decir, no burlarse de sus defectos sino llegar a observar la vida y los acontecimientos con cierta distancia, sin considerarse la persona más importante del mundo.
Además, saber reírse de sí mismo consiste en analizar lo que nos sucede no de manera grave sino con tranquilidad y sacar el mayor provecho de esta experiencia: tanto lo bueno como lo malo.
¡Saber reírse de sí mismo permite desdramatizar las situaciones, no otorgar demasiada importancia a las cosas que no valen la pena para otorgar importancia a las que realmente valen la pena!