jueves, 17 de marzo de 2016

Una mujer de 28 años deja su empleo para emprender un negocio con el que gana más de 15,000 dólares al mes trabajando tan solo cuatro horas al día

Susie Romans vive en el área metropolitana de Chicago. Criada en el seno de una familia con cuatro hermanos, desde muy temprano tuvo que ganarse la vida.
“Al haber crecido en una familia con poco poder adquisitivo, siempre que quise tener algo, conseguirlo dependía de mí”, explica. “A los 10 u 11 años me di cuenta de que a mis padres no les sobraba el dinero”.
Los padres de Romans son de clase obrera y son inmigrantes. Llegaron desde Polonia para trabajar: su padre en una fábrica y su madre primero como mujer de la limpieza, y después en un jardín infantil.
Romans comenzó haciendo trabajos menores cuando era niña, como por ejemplo pasear perros (por 50 centavos de dólar) o cortar malas hierbas (por 25 centavos de dólar). Más adelante continúo con cosas más elaboradas como organizar fiestas infantiles en su patio trasero (10 centavos de dólar la entrada). Tras estas experiencias se dio cuenta de que “si tuviera una idea para llevar adelante, de la nada, podía sacar dinero”.
En su momento pospuso su emprendimiento para complacer a sus padres, que estaban empeñados en que se sacase una carrera. Se inscribió en la universidad y siguió el camino profesional previsto trabajando en una compañía de ventas de servicios de telecomunicaciones a pequeñas empresas.
Cuando ocupó un puesto de trabajo en la sección de marketing y redes sociales, se dio cuenta de que se trataba de “otra experiencia en la que el dinero aparece debajo de las piedras”, explicó. “Sabía que si llamaba a la gente apropiada y hablaba con algunas personas, podría ganar dinero de la nada”.
Al nacer su hija en 2012, Romans le dio un vuelco a su vida laboral y creó un blog en el que comenzó a compartir con los lectores su vida, sus relaciones y la experiencias de su temprana maternidad. “Algunos días, el blog recibía 50.000 visitas y una gran cantidad de tráfico. Llamaba a mi marido y le decía: ‘Esto está funcionando’”, recuerda.
Su hijo nació dos años después. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que debía reconsiderar algunas cosas. “Ahí estaba yo, con dos hijos, una carrera profesional, un blog que estaba creciendo desenfrenadamente… ¡algo tenía que pasar, sentía que me iba a volver loca!”, recuerda. “Tenía mucha experiencia y el blog estaba obteniendo tráfico, pero no tenía ni idea de qué hacer, no disponía de un modelo de negocio”.
Durante años, trabajó administrando páginas y perfiles en redes sociales para pequeñas empresas locales con anticipos de unos 350 dólares al mes. A la vista de sus contactos entre la comunidad empresarial y a su experiencia en el sector de ventas y marketing, imaginó que no debía ser muy difícil conseguir algunos clientes por su cuenta, comenzar a prestar servicios como consultora y dejar su trabajo asalariado.
Romans recuerda cómo algunos amigos y compañeros de trabajo pensaban que su idea de dejar un trabajo estable era un delirio. “Lo tenía todo”, explica. “Me pagaban bien, podía trabajar desde casa y recibía primas, pero había algo más importante para mí. Me gusta ayudar y estimular a la gente, y sabía que el destino me aguardaba algo más grande”.
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Familia de Susie Romans (Cortesía de Susie Romans) Susie Romans vive en el área metropolitana de Chicago con su marido, ingeniero, y sus dos hijos.
Romans consideraba que los 50.000 dólares que ganaba al año con su trabajo asalariado no eran suficientes para mantener su nivel de vida. “Estaba en una posición de clase media y era joven”, explica. “Avancé muy rápido en varios ámbitos de mi vida. Sentía que necesitaba más dinero para mantener mi estilo de vida, para el cuidado de los niños, para la casa. Éramos una familia completa con aspiraciones de hacer las cosas a lo grande”.
A principios de la primavera de 2014 finalmente se desconectó de su antiguo trabajo. “Simplemente pensé que era capaz de hacer mucho más”, recuerda Romans. “Creí que podía ganar más dinero por cuenta propia que trabajando para esa empresa. Asumí el riesgo. No tenía planes de ahorro y debía pagar la hipoteca, pero pensé que podría ganar entre 3.000 y 4.000 dólares al mes por mi cuenta”.
Para esta estimación se basó en cifras sacadas de otros técnicos y consultores que habían compartido con ella lo que ganaban. “Me di cuenta de que se pagaba más la consultoría que la ejecución de proyectos”, explica. “Lo que estaba pensando era: ‘realmente puedo hacer ambas cosas, pero a los que se les paga mejor es a los consultores’”.
Redujo las horas de trabajo en su blog y compró el dominio SusieRomans.com. Preparó packs con sus ideas y los vendió por 500 dólares, presentándose a sí misma como una especialista en marketing online y ofreciendo como ejemplo el blog que gestionó durante años. Comenzó a promover todo esto entre los propietarios de comercios locales y aprovechó las oportunidades que le fueron surgiendo para dar charlas en varias bibliotecas o en la mismísima Cámara de Comercio.
“En 90 días, ya ingresaba 10.000 dólares al mes”, explicó. “Fue ahí cuando todo el mundo a mi alrededor –mi familia pensaba que me había vuelto loca, al hacer esto con dos hijos− dejaron de fruncir el ceño. He estado ingresando entre 15.000 y 20.000 dólares al mes desde entonces”.
Hoy, Romans, con solo 28 años, cobra 1.400 dólares por una sesión de coaching y 5.500 dólares por una formación de cuatro meses. Cuando se dio cuenta de que algunos potenciales clientes no se podían permitir pagar el precio de las sesiones, comenzó a ofrecer cursos online a gran escala, como por ejemplo el Sweet Freedom Academy, que cuesta 975 dólares. También ofrece cursos más reducidos para hacer frente a temas más concretos que continúan apareciendo en las conversaciones que mantiene con sus clientes. Por ejemplo, uno sobre cómo superar el miedo al fracaso, por 100 dólares, y otro sobre cómo conseguir visibilidad online y tráfico, por 500 dólares. Actualmente solo acepta cuatro o cinco clientes al mes y, como mucho, dedica 20 horas a la semana a su trabajo.
Aunque ciertamente ella respalda la idea de que cada uno debe perseguir su pasión, también explica que para comenzar un negocio propio de consultoría o coaching, la pasión no es suficiente. “Solo pueden cobrar esas tarifas tan altas las personas capacitadas y con un alto grado de experiencia”, explica.
“Perfecciona tus habilidades y conocimientos”, aconseja. “Necesitas traer comida a la mesa, así que consigue ser bueno en algo”.