cantando algo como un tango
y salgo en un diario.
Como un tanguero de ley
no voy a la pista,
soy un tronco bailando.
Ahora al tango
de dos por cuatro
lo baila Magoya
debajo de la farola
del viejo barrio.
Se me pianta el lagrimón
cuando escucho al bandeonón.
A ese que Troilo hacía llorar.
Que si sale en el diario
a mí ya no me importa,
que baile milonga
desde el más allá.
O que de la pista de baile infernal
le haga el contrato.

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