domingo, 8 de febrero de 2015

10 situaciones a las que solo las chicas excesivamente empáticas se ven enfrentadas

La empatía es una cualidad muy positiva. Ser realmente capaz de ponerte en los zapatos del otro y comprender en profundidad cómo se siente, es una virtud que no muchos tienen. Poseer esta habilidad, logra formar increíbles lazos entre las personas, y además te ayuda a poder tener distintas perspectivas de las situaciones, incluso sin haberlas vivido.
No obstante, en el tiempo actual donde la preocupación y el entendimiento están en extinción, hay ocasiones en las que ser extremadamente empático puede llevarte a vivir ciertas situaciones no muy agradables.

1. Te llaman “demasiado sensible” más veces de las que te gustaría admitir
La gente te ha dicho que te vuelvas más fuerte, y tú lo harás, sí, en el momento en que todos los demás en el mundo dejen de tener emociones y obstáculos que superar.

 2. Te dicen lo callado que te puedes volver
No es que no quieras participar de la conversación; es solo que estás fascinado con las historias de todos.

3. Sientes que cada emoción es muy intensa o muy en bruto
Aparentemente, nadie te dio instrucciones para disminuir tus sentimientos. Es algo que no puedes controlar y hay muchas veces en que te gustaría ser un poco más frío para que las cosas no te afecten tanto.

4. Su dolor se transforma en tu dolor
No, en serio. Ves a alguien golpearse la pierna contra la mesa y de pronto te estás acariciando la tuya.

5. Si la persona junto a ti comienza a estresarse, tu presión arterial comienza a elevarse
Su problema tal vez no tenga nada que ver contigo, pero ahora te sientes frustrado junto con ella.

6. A las personas se les hace fácil manipularte emocionalmente
Podrías acercarte a alguien con un grave reclamo; si contraatacan con su propia historia triste, puede que se te haga difícil recordar por qué estabas tan enojado o decepcionado al comienzo.

7.  Se te ha hace difícil que los demás comprendan lo que percibes de ellos
Realmente, no existe ninguna posibilidad de que hables sobre la energía que una determinada persona emite y que la persona promedio te tome en serio.

8. A veces, prefieres callar tu punto de vista
Estás menos propenso a insultar a todos en medio del debate. Probablemente, serás el primero en decir: “No, no, comprendo tu punto”, y te retraigas, incluso cuando estás 100% seguro de tu punto de vista.

9. En ocasiones, lloras con mucha facilidad
¿Si alguien en la habitación está llorando? Adivina quién está llorando ahora, también. Una pista: tú. Siempre eres tú.

10. Cuando el momento de llorar llega inevitablemente, rezas para que nadie te preste atención
No es que intentes traer tus propios problemas a la mesa o robarte la atención. ¡Solo mira a la otra persona! ¡Está tan triste!  ¿Cómo podrías no llorar? Sentir la emoción de los demás es un trabajo pesado y puede ensombrecer algunas cosas.
No obstante, con las dificultades incluidas, no cambiarías el ser demasiado empático por nada. Es quien eres y no podrías imaginar la vida de otra forma.