martes, 17 de febrero de 2015

Saber renunciar a una meta puede ser tan importante como perseverar. Aprende por qué

Renunciar no necesariamente está mal. Para alcanzar el éxito tienes que aprender a saber cuándo dejar de insistir.
Insistir e insistir tercamente en alcanzar un objetivo no necesariamente está bien per sé. Saber desistir de algo también es un arte que en la vida hay que aprender a dominar.
De acuerdo a Domine el arte de saber renunciar: Por qué es importante en la vida, el amor y el trabajo, de Peg Streep y Alan Bernstein, desistir de una meta es un proceso más complicado que “simplemente parar”.
Streep y Bernstein afirman que el arte de saber desistir depende en gran parte de saber reconocer el patrón del “refuerzo intermitente”. Un tipo de recompensa ocasional que aunque mínima te hace querer continuar, aunque tal vez, y si lo pensaras con cabeza fría, te darías cuenta de que esos resultados positivos mínimos e intermitentes no son suficientes y en realidad te están comunicando que a largo plazo no te van a alcanzar. Para recobrar la perspectiva del verdadero estado real de las cosas tienes que tomarte el tiempo para dar un paso atrás y ver el cuadro completo para que esos los pequeños refuerzos positivos ocasionales no te desorienten.
Otro patrón que tienes que considerar es el de la falacia de los costos irreparables. Es cuando continúas perpetuando una situación solo porque piensas que has invertido mucho en ella y no quieres perder tu inversión, sea cual sea el costo. Un ejemplo podría ser quedarte en una mala relación porque ya le has dedicado mucho tiempo, o gastar aún más dinero en reparar un auto que sigue averiándose.
“Renunciar a veces requiere un salto de fe” afirman Streep y Bernstein. “Implica imaginar una disposición a enfrentar la posibilidad del fracaso, junto con los efectos colaterales emocionales que lo acompañan. (…)Mantén en mente que dejar ir una meta y también crear una nueva son actividades creativas que requieren que seas flexible.”
Una de las ideas más importantes en Dominar el arte de saber renunciar –que podría parecer obvia pero que es a menudo pasada por alto– es que al renunciar a algo, especialmente si has sido infeliz por mucho tiempo, abres tu vida a posibilidades nuevas y positivas.
El patrón de no saber cuándo dejar insistir puede ser en un momento tan perjudicial como la tendencia que tienen algunas personas a renunciar a sus empresas demasiado pronto. Como todo en la vida, se trata de saber interpretar los signos, y encontrar un buen balance.