jueves, 1 de febrero de 2018

La astuta serpiente

Sensitiva, astuta, sabia, posesiva, desconfiada, afortunada, materialista.

La serpiente tiene una notable tendencia hacia el aprovechamiento de facultades paranormales o psíquicas. El comúnmente llamado sexto sentido, hace que las serpientes presientan los peligros y se aventuren a veces a ciegas con nuevos proyectos, simplemente "porque han sentido un presentimiento".
La serpiente es sensitiva. Percibe más allá de las emociones humanas y es capaz de desentrañar difíciles motivos para los actos humanos. Así encontramos psicólogos, psiquiatras, videntes y parapsicólogos entre muchos de los nacidos en el año de la serpiente. También son aptos para profesiones que requieren un alto grado de comprensión humana (profesores, actores, artistas...)
La serpiente sabrá ayudar a quien lo necesite, si éste sólo pide consejo. Mientras no le afecte a su economía, la serpiente se puede desvivir en consejos. Tendencias al materialismo, aunque si se contiene, logra no ser avara, aunque le cuesta ser generosa. Tiene tendencia a ahorrar más de la cuenta y luego no saber qué hacer con el dinero, porque sólo de pensar en el gasto puede producirle preocupaciones inquietantes. Sin embargo le gusta jugar y no le importa apostar en algunos juegos, ya que la suerte suele estar de su parte.
En el amor es posesiva y no soportarían que su pareja les engañara. Tal vez por eso, son tan celosas. Sin embargo las serpientes son coquetas. Las mujeres se adornan y desean gustar a los demás (incluída su pareja, si es posible) y a los hombres les preocupa su aspecto físico y su ropa. Por eso, se puede ver a las serpientes indecisas entre dos parejas y pueden ser infieles en cualquier momento, aunque es posible ver a las serpientes intentando establecer vínculos no tradicionales con su pareja, en una especie de pacto: salimos juntos, pero también podemos salir con otras personas.
Las serpientes pueden ser muy buenos maridos y muy buenas esposas. Les gusta tener todo en su sitio y también dejarse llevar por el control de otra persona, de manera apacible. Son tranquilas y no les gustará una vida llena de sobresaltos y sorpresas diarias. Son benevolentes consigo mismas, pero demuestran más dureza a la hora de exigir a los demás. La buena convivencia con ellas deberá pasar por reconocer que ni ellas mismas son perfectas.
Las serpientes aman el lujo, los adornos y rodearse de belleza. Por esto, es posible que muchas serpientes busquen en su pareja ese estatus económico, o lo busquen en una subida rápida de dinero, mediante el juego o la inversión arriesgada. Su tendencia hacia la buena suerte puede confundirlos y perjudicarles si no dejan ciertas prácticas para ganar dinero rápido que podrían arruinarles.

Lo más importante para la serpiente es:

Controlar y dominar personas y situaciones. Manejar el hilo invisible de las relaciones humanas. Alcanzar fama, éxito y fortuna Conquistar nuevos desafios La lujuria, la codicia y la avaricia. Seducir, seducir y seducir. Amasar el dinero y pagar con trueque Ser reconocida y aplaudida. La competencia leal y desleal. Ganar en todo lo que apuesta. Vivir como una reina.

Con la familia

El ofidio necesita tener cerca gente para desplegar el arsenal de teorías, órdenes, mandatos que trae envuelto en su piel. Es fundamental el apoyo inicial de su padres, la seguridad y la libertad que le den para desarrollarse.
Sentirá que la familia es una cárcel dorada, donde su presencia es fundamental para decidir sobre el rumbo que tomarán los hermanos, primos, tíos, abuelos y su firma su propia tribu, su cónyuge e hijos.
Nadie podrá escapar de semejante influencia, pues la energía que envuelve el ámbito familiar estará impregnada de su mirada sagaz, despotismo, rigidez de horarios y marcha militar.
Como contraparte su presencia en la familia brindará apoyo, estímulo, protección y seguridad. Se ocupará de las necesidades básicas fomentando el estudio, el trabajo, el deporte y el arte.
Cuando salga de vacaciones sentirá una mezcla de alivio y de agujero de ozono en la madriguera.

Como maestra

A su juego la llamaron.
La obsesión por la perfección, los detalles, el conocimiento, producirá en el reptil un ejemplo de maestría en todo lo que emprenda y enseñe.
La responsabilidad, el sentido del deber, el placer de la oratoria la convertirán en una querida y respetada maestra.
Su vocación por determinada especialización y la pasión que pone en cada encuentro, se suman a la frondosa imaginación, sentido del humor y claridad para transmitir ideas.
Será exigente, original, innovadora y muy observadora con sus alumnos.
Cuando se siente rechazada, juzgada o amenazada puede convertirse en una profesora sádica, despiadada y capaz de despedir a todos los alumnos.
Encontrar el sutil equilibrio entre la vocación y el placer de transmitir su materia favorita es "parte de la religión".

Como amante y esposo/a

Cuando el destino regala una temporada de amor con una serpiente hay que agradecerla, disfrutarla, preservarla y recordarla con la distancia óptima.
En el NAJT (tiempo-espacio) en que ocurre, el elegido pasa un tiempo extragaláctico fuera de la Tierra visitando planetas desconocidos, iluminado por luces traídas de civilizaciones anteriores donde los amantes dedicaban la mayor parte del día y de la noche a sorprenderse con juegos eróticos y placeres artísticos mientras desplegaban sus fluidos magnéticos hasta que Venus, la estrella matutina y vespertina dejara de brillar.
Enamorarse de una serpiente es inevitable si ella te elige. No sabes cómo, cuándo ni por qué...
Pero ocurre como un terremoto que sacude los cimientos para siempre sin dejar huellas del pasado.
La memoria se pierde, olvida o descansa. Nadie tiene apuro en recuperarla, mientras los sentidos adormecidos comienzan uno a uno a despertarse.
La serpiente hipnotiza lentamente con sus artes amatorias que son excepcionales, restaura el deseo, alborota las hormonas, destila un veneno que resucita y mata mil veces cada vez que decide hacerte el amor.
Se va, pero uno sigue inmerso en el escenario, en las texturas, perfumes, melodías, canciones que marcan a fuego cada cita clandestina, cada encuentro, llamado telefónico, remolino de lujuria rítmica calculado con la vara secreta con que gradúa cada momento para eternizarse.
Amante serpiente dotada de poderes divinos en épocas de desolación afectiva: brindo por ti.
Como esposa o marido hay que tener vocación matrimonial para resistirla. Su capacidad multifacética produce un huracán dentro de la pareja, que a veces no tiene ganas de estar "SIEMPRE LISTO" como un boy scout. Marcará el ritmo, dará órdenes, ganará el dinero y decidirá cómo gastarlo.
En China es un buen augurio casarse con una serpiente, pues dice la tradición que traen suerte, fortuna, salud y prosperidad a la pareja y debido a su gran ambición, capacidad de trabajo y poderes telepáticos contribuyen a consolidar un imperio o una empresa en común.
La fidelidad no es excluyente del respeto y cariño que tenga por su cónyuge.
Necesitan tener atención todo el tiempo, sentirse indispensables y tener la libreta de matrimonio al día para sentirse legítimos.
Como amante y esposo/a la serpiente es muy recomendable, si se toman las precauciones adecuadas para no morir en el intento.

Como socia y jefa

Excelente socia si se firma un contrato y se aclaran las cláusulas antes de empezar la sociedad.
La astucia, inteligencia y sagacidad de la serpiente sumada a su poderosa intuición producen una socia genial para los negocios más audaces y de vanguardia.
Estará dispuesta a invertir tiempo, ideas, infraestructura; todo menos efectivo, nadie logrará sacarle nada aunque la seduzcan con MIMOS A SU EGO.
Siempre saldrá beneficiada en cualquier sociedad, pues nació para ganar, sacar provecho y apuntar directo al blanco.
Ganará prestigio, fama y respeto en el medio.


La Serpiente, como amiga y enemiga

Creo que la serpiente es amiga y enemiga al mismo tiempo de quienes creemos ser sus amigos.
Para él o ella la amistad tiene UN PRECIO. Y ES CARISIMO.
Exige incondicionalidad, fidelidad, sumisión y marcar tarjeta.
Su devoción, cariño, inversión de tiempo al amigo elegido es un ritual de los que según ella ya no se practican en esta época.
Confiarle un secreto o un deseo no es recomendable, pues tal vez se encargue de difundirlo en la CNN o trate de que no se cumpla para que no la abandonemos.
El trueque OJO POR OJO, DIENTE POR DIENTE, es un lema que tiene en sus principios, pues necesita sentirse fundamental en la vida del otro para no desmoronarse.
La serpiente en lo más profundo de su esencia es insegura, celosa y posesiva; no soporta compartir su amistad con terceros y marca las reglas del juego en una relación.
Entrará en pánico si alguien la abandona, la enfrenta; ella pelea sacando su lengua viperina para destrozarlo ante una multitud.
Es rencorosa, vengativa y poco escrupulosa en el momento de enfrentar los hechos, tiene mala fe y no soporta perder en un duelo.
Buscará revancha, sangrar por la herida, enroscarse y ahorcar a la presa, si es necesario, antes de darse por vencida.
Como enemiga es temible. Pero si la enfrentan con la verdad y la honestidad puede huir despavorida.
Como mediadora es arbitraria, pues siempre tendrá sus preferencias y su favoritismo.


Relaciones holísticas (NEGOCIOS- AMISTAD-AMOR)

Relación Serpiente - Rata:

Las dos son ambiciosas y están dispuestas a quedarse con la mejor parte de cualquier cosa que emprendan juntas. Si pueden combinar sus ágiles mentes son capaces de triunfar. Sus elementos fijos (rata-agua, serpiente fuego) van a balancear un poco las cosas, porque la inquieta e insegura rata está en desventajas frente a la silenciosa y cerebral serpiente, pero el agua domina al fuego. Como amigas compartirán gustos y la van a pasar bien.
Si la serpiente seduce a la rata y ésta cae, la suerte está echada para la pobre roedora: se transformará en esclava voluntaria, adoradora de la culebra, dispuesta a trabajar para ella, mantenerla, divertirla y ocuparse para siempre de su bienestar. La mujer rata tiene que acostumbrarse a la idea de que la serpiente no es fiel, pero se va a quedar con ella igual; el hombre rata no tendrá una esposa dedicada y tierna, pero sí una compañera brillante, astuta y con mucho humor.


Relación Serpiente - Tigre:

Si aceptan consejos, no empiecen nada juntos. Aunque a los dos les gusta el éxito y el bienestar económico, la serpiente está dispuesta a todo por conseguirlo, y para el tigre todo es una gran aventura. El felino es despilfarrador y poco enfocado: la serpiente no tiene salud mental para aguantar a semejante socios. Y al tigre la "saca" el maquiavelismo de la culebra y su "el fin justifica los medios". Como el tigre no es nada diplomático, será un malestar continuo.
Y lo mismo en el plano amistoso... ¿para qué juntarse si en el fondo no los une nada? La serpiente puede aprovechar el brillo social, la dirección e ingenio del tigre, y éste el gran poder de seducción de la serpiente sobre los demás. Pero al final se aburren y se evitan.


Relación Serpiente - Dragón

Astucia, creatividad, fuerza, sutileza, inteligencia. Aportan tantas virtudes a la unión que lo único que podría arruinarla es la pereza de la culebra, que dejará al dragón trabajando solo. Y aunque éste es un poco delirante no es ningún otario, y la que se arrastra va a salir (por lo menos) chamuscada. Pero cuidando ese detalle, tienen suerte y grandes probabilidades de llegar a la meta que se tracen.
Ya se sabe que la serpiente es irresistible si ella quiere, y el dragón no se le queda atrás. Así que para qué contarles: tienen pocas chances de no caer el uno en los brazos del otro y quedar allí para siempre. Si la culebra se esmera, el dragón no tendrá la menor intención de dejar el nidito de amor, y si el dragón le asegura que es el único objeto de su amor, los celos de la serpiente quedarán apaciguados.


Relación Serpiente Caballo:

Muy buena unión de negocios. La serpiente es hábil, racional, astuta, intuitiva con la gente e incapaz de desperdiciar su tiempo en una empresa que considere no redituable. Además, cultiva el perfil bajo. El caballo es un trabajador nato, atropellado, encantador, capaz de sumergirse en algo y jugarse la vida, siempre que sea el jefe. Ideales. Cada uno aporta lo que le falta al otro. Y aunque al caballo no le importa el dinero como fin (¡y a la serpiente si!) es un superconsumista y le encantarán las habilidades de la culebra para ganarlo.
Pero como el caballo vive para el amor, si el oscuro objeto de su deseo es la serpiente, ¡adiós! No habrá barreras entre estos dos. La culebra se encarga de retenerlo como sea, a pesar de que sufre ataques de celos constantes, porque un amante equino es para no perderlo y ella lo sabe.


Relación Serpiente Mono:

A primera vista parecen ideales para montar un negocio o trabajar en conjunto. Pero el mono no se queda quieto demasiado tiempo, y la serpiente necesita reflexionar un buen rato antes de tomar decisiones. Ni qué hablar que el motivo no está dispuesto a quedarse colgando de la rama, quietito, mientras pasa esto. Empezará algo nuevo, y la serpiente descubrirá que ha perdido el tiempo, un socio y algún jugoso contrato.
Para la serpiente es un gran desafío enamorarse de un mono y lograr bajarlo del árbol y retenerlo a su lado. Conoce el kamasutra y se lo hace saber al mono, que, tentado por esto, va a aflojar las defensas y acercarse. Y una vez cerca de la culebra, está perdido: lo enrosca y lo tendrá así para siempre.


Relación Serpiente Perro:

Asegúrese de tener ganancias por adelantado y guardadas en el banco antes de ponerse a trabajar juntos. Porque no van a ponerse de acuerdo en nada una vez que empiecen. El perro es trabajador, rutinario, pesimista, buscando siempre los "problemas por venir". La culebra es racional, competitiva, odia el esfuerzo físico y está convencida de que triunfará. Habrá más de un intento de estrangulamiento en las reuniones de directorio.
El perro tendrá que aprender (y desgraciadamente a los golpes) Es inútil celar a la serpiente. Es una seductora nata, y el que la ame se la tiene que aguantar. Ella adorará al leal can, y aunque dé alguna vueltita por ahí, volverá con él, que le brinda protección, auxilio en los problemas, amor, y mucha pasión física.


Relación Serpiente - Búfalo:

Nacido para unirse. En los negocios, si se sobreponen al hecho de que el búfalo es una fanático de la honradez y la serpiente deja mucho que desear en ese tema, las cosas funcionan sobre ruedas. El búfalo pone la fuerza, las ganas y el apoyo. La serpiente es astuta y hábil, y como al búfalo, le encanta ganar plata para vivir bien y asegurarse una vejez tranquila. El búfalo es agua y la serpiente fuego, así que no tiene más remedio que dejarlo dirigir, y esto beneficiará a la "sociedad".
El romance prospera, los dos son hogareños, cariñosos, apasionados. El pobre búfalo tiene que asumir que tiene que trabajar en todos los niveles para mantener distraída y ocupada a la serpiente, y evitar que se dedique a seducir a todo lo que se le cruce. Si lo logra, tendrán una vida muy feliz: a los dos les gustan los hijos, y son capaces de sacrificarse por los suyos en cualquier situación. Un hogar cálido donde no faltará nada.


Relación Serpiente - Conejo - Gato:

Los dos tienen el toque de Midas para ganar plata, así que a juntarse sin dudar. La serpiente es muy trabajadora cuando está interesada (sea en el proyecto, sea en los beneficios), es hábil y cuidosa con los gastos. Al conejo le encantan esta compañía de labores, sutil y racional, con temple mas que suficiente para esos momentos en que las papas queman.
El pobre conejo puede ser víctima de la seductora serpiente y terminar sus días ahí, con el vértigo de no saber si será deglutido ya o tendrá otro día de loca pasión: no tiene más remedio que entregarse , disfrutar de lo que le tocó, y encargarse de que a la serpiente no le falte nada, porque estará hipnotizado por ella. Si la serpiente no abusa de su poder les puede ir muy bien.


Relación Serpiente-Serpiente:

Tironeos internos para las dos. Totalmente desaconsejadas para trabajar juntas, porque las dos son posesivas e incapaces de compartir. No van a hacer otra cosa que discutir con mucha agudeza, sin darse por vencidas, esperando que la otra renuncie y le deje toda la torta para ella. Los pobres que trabajan con ellas terminan listos para una cura de sueño. La pasión está asegurada en la unión amorosa, pero igual que en las otras áreas, sus egos terminan por destruir la relación. Entonces sopesarán las ventajas y desventajas, y estarán constantemente en eso, enroscándose la una a la otra, aprovechando cada debilidad de su pareja para apretarla. Ni las más locas noches de lujuria oriental compensan semejante dolor de cabeza.


Relación Serpiente - Cabra:

Imposibles para trabajar juntos... porque a ninguno le atrae demasiado el trabajo. Si consiguen gente que lo haga, y la cabra se ocupa de la parte creativa y la serpiente de los papeles, podría ser. Pero tienen muchas diferencias en el manejo del dinero y las relaciones humanas. La culebra es bastante avara, en dinero y amabilidad; la cabrita sufrirá por esto y, aunque no es muy discutidora, preferirá retirarse del negocio que ser correspondiente de esta actitud.
Una muy buena pareja si están enamorados. La cabrita es todo lo encantadora que la serpiente puede imaginar, y se deja seducir sin esfuerzo. El ego de la culebra no necesita más que eso para inflarse hasta el cielo y transformarla en duela, protectora y proveedora (algo muy importante) de la cabra. Y así, mientras ésta decora la casa y se ocupa del jardín, pasarán los años y tendrán una vida muy feliz.


Relación Serpiente - Gallo:

No hay manera de que lo arruinen. Nacieron para hacer cosas juntos. En el plano de los negocios cada uno pone su granito para lograr el éxito, algo que los dos adoran. El gallo es competitivo y tiene ínfulas de mandamás. A la serpiente no le importa que ocupe ese lugar, con tal de que haga el resto del trabajo también. Ella pone intuición, sangre fría, cabeza para las crisis. Como es fuego y el gallo metal, la culebra se encargará muy bien de ser ella la que dirija por atrás, haciéndole creer al plumífero que él tiene las riendas.
Si están enamorados no habrá quién se interponga: se atraen como imanes y así quedarán: pegados las 24 horas, espantando a los demás bichos del gallinero con sus excesos sexuales, ya que los dos van al grano y no necesitan la etapa del noviazgo. Si no se aburren con sus excesos (dos personalidades muy fuertes) pueden durar muchísimo.


Relación Serpiente-Cerdo:

El cerdo es el que más va a perder en una relación de negocios. Suertudo por naturaleza, no necesita de la astucia y habilidad de la serpiente para que le vaya bien. Así que terminará haciendo el trabajo sucio, ocupándose de todo y, además, compartiendo las ganancias con ella. Es capaz de hacerlo, pero a la larga se atacará y las cosas terminarán mal.
Como son hipersensuales y adoran el placer físico, si se encuentran en el plano amoroso las cosas cambian: la culebra adora a ese devoto del amor y el sexo, capaz de darle todos los gustos pidiendo muy poco a cambio. Y para el cerdo conquistar a la serpiente es muy parecido a subir al Everest y plantar su banderita. Como siempre, el chancho se ocupa de todo (pero sin rencores), y los dos disfrutan juntos del sexo y una vida de hogar cálida y sin carencias económicas.