martes, 7 de noviembre de 2017

15 maneras de sacarte a alguien de la cabeza Por Carolina Mila

¿Te ha pasado que simplemente no puedes dejar de pensar en alguien –lo que dijeron o hicieron, y que tan desconcertado o dolido estuviste por sus acciones? Cuando alguien nos lastima o simplemente actúa de manera que nos confunde, nos podemos estancar pensando en eso por horas o días. Estamos lavando los platos, manejando o sacando al perro y no podemos dejar de pensar en lo groseras, falsas y egoístas que fueron las cosas que dijo esa persona. Si este es tu caso, estos 15 consejos que recopila la Dra. Dona Jackson Nakazawa son para ti. Muchos están basados en líderes actuales de psicología y meditación. Escoge los que se acomoden más a ti.

1. Menos dicho, más tiempo
Este es mi lema personal. Decir menos y dejar que pase más tiempo cuando estamos resolviendo algo difícil, ser una persona reactiva siempre es una jugada inteligente. Nos ayuda a ser menos explosivos, y a dejarlo ir. Muchas veces, con el tiempo, lo que nos aburre simplemente desaparece.

2. Esperemos a ver qué pasa
Normalmente no tenemos la necesidad de responder o reaccionar a personas difíciles o situaciones de inmediato, por lo cual pensamos mucho en que decir o hacer después. La psicóloga budista Sylvia Boorstein aconseja que es mejor darnos la oportunidad de esperar y ver que pasa después.

3. Muévete y no te eches la culpa
Quedarse estancado en eventos del pasado y tratar de echarle la culpa a alguien (incluyéndote) es poco productivo. Las cosas malas y los malentendidos muchas veces se dan por una serie de eventos, como un efecto dominó. Normalmente no se le puede echar la culpa a una sola persona por el resultado final.  Sylvia Boorstein tiene un dicho que nos recuerda esta verdad: “Primero paso esto, luego eso, y después eso. Y así es como pasó lo que pasó.”

4. Trata de no caer en el estado mental de otras personas
Otro dicho de Sylvia Boorstein que lo dice todo.

5. Resuelve tu problema más grande primero
El profesor de meditación budista Norman Fischer sugiere que sin importar lo que haya pasado, el problema más grande que tenemos es nuestra ira. La ira crea una nube de emociones que nos aleja de responder de una manera clara y productiva. En este sentido, la ira es nuestro mayor problema. Hazte cargo de ti mismo –medita, haz ejercicio, sal a caminar, di menos y dale más tiempo, lo que necesite– antes de encargarte de los demás.

6. Cuando estas bravo esto te daña la mente
Esta enseñanza de Sylvia Boorstein sigue las mismas líneas. No puedes pensar claramente o ser creativo o razonable sobre la mejor manera de solucionar una situación cuando estas bravo. “La ira daña la mente,” dice. Si quieres pensar claramente, “no puedes estar bravo por nada.”

7. No trates de entender a los demás
Esta es otra enseñanza de Norman Fischer. Pregúntate a ti mismo, si los otros trataran de entender lo que estas pensando, o cuáles son tus motivaciones, ¿Qué tan acertados estarían? Probablemente no tendrían idea de lo que realmente está pasando por tu cabeza. Entonces, ¿Por qué tratar de entender lo que otros están pensando? Lo más seguro es que no estarías en lo correcto, lo que quiere decir que todo ese pensamiento no fue nada más que una pérdida de tiempo.

8. Tus pensamientos no son hechos
No los trates como si fueran. En otras palabras, no te creas lo que piensas. Experimentamos nuestras emociones –ansiedad, tensión, miedo y estrés– profundamente en nuestros cuerpos. Nuestras emociones son físicas. Normalmente tomamos como un signo de que nuestros pensamientos deben ser hechos. ¿Cómo nos podríamos sentir tan mal si nuestros sentimientos nos fueran reales? El profesor budista tibetano Tsokyni Rinpoche dice que cuando estamos perseguidos emocionalmente por la angustia, el arrepentimiento, el miedo, la ansiedad, la ira, debemos recordar que el estado físico y mental que estamos viviendo es “Real pero no verdadero.”

9. ¿Cómo puedes crecer con esto?
La profesora de meditación y psicóloga Tara Brach aconseja que cuando estamos estancados en la ira, sentirnos ofendidos por algo dicho o hecho, juzgar, o quejarnos por cómo nos trataron, puede agregar sufrimiento. Un evento + nuestra reacción = sufrimiento. Cuando somos capaces de estar presentes con nuestros sentimientos, y nos cuestionamos porqué estamos teniendo una reacción tan fuerte y lo que dicen los sentimientos de nosotros mismo, esta es una oportunidad de aprendizaje. Un evento + un cuestionamiento + presencia = crecimiento. Centra tus pensamientos en crecimiento. Verde, no rojo.

10. No pongas a nadie fuera de tu corazón, ni a ti mismo
Una enseñanza de Tara Brach que habla por sí misma.

11. No eres un mago del tiempo
Cuando nos quedamos en los eventos del pasado constantemente buscamos la manera en que debimos haber hecho las cosas para prevenir arrepentirnos. Pero lo que pasó ayer está en el pasado tanto como está lo que pasó hace mil años o más en el tiempo de los Mayas. No podemos cambiar lo que paso en ese entonces, ni podemos cambiar lo que paso hace una semana.

12. Perdona, por tu bien
El psicólogo budista Jack Kornfield enseña que, “no es necesario ser leal a tu sufrimiento.” Somos tan leales a nuestro sufrimiento, dice, “enfocándonos en el trauma de ‘lo que me paso.’ Si, paso. Si, fue horrible. Pero ¿es esto lo que te define?” Perdonar no es algo que hacemos por la otra persona. Perdonamos para poder vivir libres del agudo sufrimiento que viene con aferrarnos al pasado. En otras palabras, Kornfield enseña a, “Perdonar por ti.”

13. Ocupa un lugar diferente de la mente
El profesor de Concientización de Reducción de Estrés y psicólogo Trish Magyari enseña meditación acompañada de fuerte imaginación – y los estudios han demostrado que la imaginación nos ayuda a dejar los pensamientos estresantes y provocativos. Aquí hay una imagen que me ayuda todo el tiempo: Imagínate que están en el fondo de un hondo mar azul viendo todo nadar alrededor. Solo mira tus pensamientos pasar. “Imagínate que tu eres el hondo, calmado y azul mar.” Siempre me relajo cuando escucho esto.

14. Envíales cariño
La Medica de Curación Intuitiva Wanda Lasseter-Lundy sugiere que cuando no puedes dejar de pensar en alguien que te ha hecho daño o que te vuelve loco, “Imagínate enviándoles una hermosa bola de luz blanca. Ubícalos en la bola de luz. Envuélvelos con esta, sosteniendo la luz blanca a su alrededor, hasta que tu ira se vaya.” Inténtalo, en verdad funciona.

15. Tómate un tiempo de 90 segundos
Para liberar tu mente, primero debes dañar tu patrón de pensamientos. El neuropsiquiatra Dan Siegel, MD, dice que “después de 90 segundos una emoción llegará y caerá de nuevo como una ola en la orilla. Date 90 segundos –aproximadamente 15 respiraciones profundas– para dejar de pensar en esa persona o situación. Has quebrado ese ciclo de pensamientos –y lo aferrado que estaban estos a ti.

Ahora, ¿no se siente bien?