lunes, 6 de noviembre de 2017

5 técnicas que mejorarán la limpieza y el orden de tu casa

Nadie ama limpiar y ordenar la casa, pero eso sí, nos encanta que se vea IMPECABLE. Sabemos cómo se siente cuando todo está en perfecto estado, es algo así como una mezcla de bienestar y calma. ¿A vos también te pasa? Entonces, estas 5 técnicas te pueden servir.

#1 No dejes las cosas a medias
Al fin de cuentas, quienes dejan todo a medias, trabajan dos veces. Si sacás la ropa del placard con la intención de ordenarla y te arrepentís a medio camino, todo va a quedar peor que cuando empezaste. Además, las camisas, pantalones y camperas que vayas usando el resto de la semana se van a ir apilando y acumulando. ¡Pero cuidado! Esto no quiere decir que tengas que hacer maratones de orden. Al contrario, proponete organizar pequeñas áreas y de terminarlas antes de empezar con otras.

#2 Clasificá los elementos
Si en tu casa todo tiene su lugar será más difícil que haya desorden. Asignale un espacio definido a cada cosa y asegurate de que regrese allí después de su uso. Si tenés objetos que no sabés exactamente dónde poner, ubicalos en la "caja del año". ¿De qué se trata? Es una caja en la que vas a colocar todo aquello que no tenga un lugar fijo. Cuando la llenes, cerrala y guardala por un año. Si en ese tiempo no buscaste nada dentro, no dudes en tirarla sin abrirla. No vas a extrañar nada de lo que pudiera llegar a tener.

#3 Chau a todo lo que no necesitás
A menos que alguien sea extremadamente minimalista, siempre va a acumular algo innecesario. Realizá limpiezas periódicas para deshacerte de todo aquello que dejaste de usar, ya no te gusta o no necesitás. Si no lo querés tirar o a otro le puede servir, podés donarlo o venderlo. No solo vas a tener más espacio para esas cosas que sí necesitás, también vas a evitar que se acumule polvo y suciedad.

#4 Elegí elementos de limpieza específicos para cada área
Hay productos -como trapos, esponjas y limpiadores- que han sido diseñados para cada área de la casa. Por ejemplo, hay paños para baños que no rayan las superficies y que tienen propiedades antibacteriales. Mientras que en la cocina necesitamos elementos que remuevan la suciedad difícil y la grasa acumulada. Elegí los artículos de limpieza correctos y guardalos por separado, el trapo de baño jamás debería mezclarse con el de cocina y viceversa. De esta manera, evitás trasladar los gérmenes de un lado a otro.

#5 No valen los atajos
Limpiar la cocina, pero no el horno; o limpiar el baño, pero no la bañera... ¿Te suena familiar? Entonces, es recomendable que dejes de tomar atajos con la limpieza. ¿Por qué? Es muy sencillo: cuando decidas limpiar esas áreas, la suciedad se habrá acumulado y la humedad se habrá convertido en moho. Para deshacerte de todo eso, vas a necesitar mucho más esfuerzo.

¿Qué te parecieron estos consejos? Animate a ponerlos en práctica y te aseguro que vas a notar la diferencia.