viernes, 12 de diciembre de 2014

BELLEZA INTERIOR Y SALVAJE - por Alejandra Matutti


Mi belleza asoma al espejo,
inquieta, esquiva, palpitante.
Como todo reflejo
me sigue en sigilo y sin pudor.
Los otros no la ven.
Que me importa,
si sólo la veo yo
con el alma y el corazón.
Ojos verdes fugaces
se asoman del otro lado,
ojos de animal salvaje.
Melena al viento
semejante a la del león,
peinada con dedos
como ramas en pleno verdor.
Pechos como montañas
llenas de vegetación,
con arroyos en donde
no dejan de croar las ranas.
Grillos y cigarras,
me estremecen con sus chirridos
sin cesar, como en el estío,
martillando como mis latidos.
Caderas de madreselva,
curvas peligrosas,
en donde la vida
mana briosa.
Piernas como cola de sirena
con pies alados
que se deslizan por la vida
y en silencio acechan.
Nariz de sabueso,
cuando siente los fluidos del amor
y la noche se enciende de pasión,
la piel se quema
con estremecimientos
de tormenta eléctrica.
Con los labios gruesos y carnosos,
plenos de deseo y lujuria,
como aves enamoradas
que se buscan sin parar.
Es el cuerpo del deseo,
sólo visible para mí.
Es mi cuerpo,
que me llama y me busca.
Sólo hecho para amarlo.