domingo, 14 de diciembre de 2014

Destino



El destino de cada ser humano le pertenece en propiedad porque nadie puede tener el mismo destino que otra persona. Incluso los gemelos pueden llevar vidas radicalmente diferentes a pesar de su conexión psíquica.

Para encontrar su propio camino, cada uno debe avanzar.

Nada está predeterminado en la existencia. De igual modo, es inútil ajustarse a ciertos modelos, a ciertas personas que conocemos. ¿En el fondo, qué sabemos nosotros realmente de ellos?


La imagen que nos hacemos del otro no se corresponde más que raramente a la realidad.

Es bueno escuchar los consejos que nos dan, pero nosotros debemos aplicarlos a nuestra manera, imprimiéndoles nuestra marca.

En cada cruce, se nos ofrecen elecciones. Hay que hacerlas, aunque dudemos.

Para avanzar, ante todo hay que tenerse confianza… y trazarse su propio camino.